Osvaldo Monsalve - Precesión de las presencias
Ese Dios que llevamos a cuestas
Ese Dios está en todas partes
en el dedo índice,
en el café con leche de tus ojos,
y en el pleno centro de tu patio trasero
Ese Dios es la sombra inseparable
que acompaña a tu vida,
al piar de los pájaros malditos,
y a la brutalidad de los vientos,
a la falda que se recoge hasta llegar al cuello
y al ojo espiando, entre las noches y las brumas.
Ese Dios está en todas partes
¿Estará también en el vacío
que el mismo construyó
para que no lo olviden
y así lo llamemos, sin ningún nombre?
