Fernando Mires - ARENGA


Osvaldo Monsalve - El pintor y sus motivos


No dejaremos que nos derroten,
ni las tinieblas ni las noches,
levantaremos en su contra muros de piedra,
con albores rabiosos de lanzas y de abejas.

No dejaremos que nos usurpen la mirada
seremos, por el contrario, nosotros mismos
en nuestros parasiempres de cada día
sin artilugios ni disfraces, y sobre todo,
sin bajar la vista cuando el cuchillo nos traspasa.

No dejaremos que nos agonicen
las arpías calientes debajo de la piel
y, menos aún, dejaremos que nos seduzcan,
los malvados heraldos de la muerte

aunque te muestren las venas abiertas
y las cicatrices rosadas que dejaron tus andanzas.
No dejaremos –y aquí está todo dicho- que nos maten,

daremos nombres a las cosas, con o sin poesía,
y así seguiremos: más allá del final y del comienzo
aunque sea al precio de borrar una a una nuestras huellas.