José Domingo Sosa - TRUMP Y LA REALIDAD VENEZOLANA


Trump y la realidad venezolana: $$$ petróleo, política migratoria y terremotos

La reciente serie de terremotos en mi país de origen, Venezuela, ha generado una situación crítica, exacerbando el sufrimiento y la desesperación de su población. Sin embargo, este desastre natural no solo afecta a quienes permanecen en el territorio venezolano, sino también a la diáspora venezolana en Estados Unidos, un grupo que ha enfrentado políticas migratorias cada vez más restrictivas y crueles bajo la administración de Donald Trump.

Desde que Nicolás Maduro asumió la presidencia y se declaró dictador al violar la Constitución y cometer todo tipo de abusos y actos de corrupción, Venezuela ha atravesado una crisis económica y humanitaria sin precedentes. La migración ha sido una respuesta natural ante la falta de oportunidades y el deterioro de las condiciones de vida. En consecuencia, más de 500.000 venezolanos han buscado refugio en Estados Unidos, beneficiándose inicialmente de la protección temporal (TPS) bajo la administración del presidente Joe Biden, que les permitía vivir y trabajar legalmente en el país.

Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se produjo un giro significativo en la política migratoria. Trump, al asumir el cargo, implementó medidas que afectaron directamente a los venezolanos con TPS, ordenando su deportación y negando la extensión de este estatus protector. Esta decisión se vuelve particularmente alarmante en el contexto de los recientes terremotos, que han añadido caos y necesidad a una situación ya precaria.

Históricamente, el gobierno estadounidense ha suspendido las deportaciones de indocumentados en momentos de desastres naturales, ofreciendo un respiro a quienes enfrentan situaciones extremas. Sin embargo, con la administración actual, esta tradición se ha visto desafiada. La falta de acción para suspender las deportaciones de venezolanos durante esta crisis plantea preguntas sobre la ética y la humanidad de las políticas migratorias.

La situación plantea un dilema moral: ¿por qué se mantiene una política de deportación cuando la necesidad es tan evidente? La falta de respuesta a las necesidades humanitarias de los venezolanos en Estados Unidos revela una desconexión preocupante entre las políticas migratorias y la realidad de quienes enfrentan la devastación en su país de origen.

La crisis en Venezuela, exacerbada por los terremotos, requiere una respuesta compasiva y humanitaria tanto dentro como fuera de sus fronteras. La comunidad venezolana en EE.UU. merece ser tratada con dignidad y respeto, sin ser objeto de persecución en tiempos de desastre. Es imperativo revisar y reconsiderar las políticas vigentes para aliviar el sufrimiento de quienes buscan refugio y una vida mejor en un contexto de necesidad urgente. La humanidad debe prevalecer sobre la política, especialmente en momentos de crisis.

Finalmente, es inconcebible que todavía existan algunos venezolanos americanos que respalden a la administración de Donald Trump de cara a la situación de sus 500.000 compatriotas inmigrantes en USA, con el TPS suspendido, perseguidos, apresados y deportados a una zona en caos.

jdsosa(r)(2026)