Ya está decidido. Argentina, España, Francia e Inglaterra, tres europeos y un sudamericano, serán los semifinalistas. Los cuatro tienen detrás de sí un largo historial, con algunos partidos problemáticos y otros fenomenales. Los adversarios fueron duros, pero gracias a las diversas facetas del fútbol, entre las que se cuenta la perseverancia, la capacidad de resistencia física y las ganas de ganar, han alcanzado la pre-meta. De esos cuatro saldrá el campeón; y ahí están, cada uno con sus grandes virtudes y defectos, que también los tienen.
Ya he tenido oportunidad de comentar los partidos entre Francia y Marruecos y entre España y Bélgica, dos partidos bravísimos en donde los ganadores corroboraron sus virtudes. Francia, no hay duda, es el que mejor pinta para campeón, entre otras cosas porque sumadas sus individualidades, tiene al equipo más caro del mundo, tan caro, creo yo, que hasta un Elon Musk tendría dificultades para comprarlo. Pero las cosas, sobre todo en el fútbol, no son como las pintan. Cada partido es una historia aparte y, cualquiera incidencia o hecho fortuito, cualquiera falla, cualquiera expulsión, cualquier rebote mal controlado, puede decidir el curso del destino.
Será un tremendo duelo el que disputará Francia con los campeones de Europa. Si se destapa el joven Lamine Yamal, puede decidir por sí solo el partido. Lo mismo pasa con Mbappe u Olise en Francia. Son ellos seres que piensan con los pies, como Messi, la gran carta Argentina en contra de Inglaterra.
El de Francia contra España, dicen algunos, será una final anticipada. Pero en las semifinales no hay finales anticipadas. Todos, más o menos, tienen lo suyo. Lo que sí está claro es que serán duelos entre grandes selecciones, pero también entre diferentes estrategias, basadas en el tipo de jugadores con los que cada una cuenta. Por ejemplo, España jugará de modo más abierto que Francia. Eso ya lo prevemos, pues la gran fuerza española reside en sus alas. Por el lado izquierdo, el gran Cucurella que es lateral, extremo y organizador a la vez. Con el regreso de Williams el lado izquierdo lo tienen casi asegurado. El lado derecho también es buenísimo: Yamal y Porro se entienden a ciegas; el segundo, además, cuida las espaldas de primero. Francia, como España, también tiene alas poderosas: Mbeppé por un lado, Olise por el otro. Cualquiera de los dos puede decidir el partido en segundos. Será, no cabe duda, un partido abierto, sin demasiados cálculos, más ofensivo que defensivo. En fin, si así se dan las cosas, será un gran partido.
También, por lo mostrado ante Suiza y Noruega respectivamente, podemos afirmar desde ya que el de Argentina-Inglaterra será inolvidable. Además, dicho desde un punto de vista estratégico, altamente interesante. Ahí se enfrentaran no solo dos equipos sino dos estilos de juegos. El de Inglaterra, no podía ser de otra manera, tradicional y clásico. El de Argentina premeditadamente caótico y aparentemente anárquico.
Argentina es el único equipo de este campeonato, y a veces creo, del mundo, que juega sin punteros, ni izquierdos ni derechos. No es que descuide las alas. Pero ellas son ocupadas por laterales defensivos, y cuando no, por desplazamientos repentinos de sus atacantes hacia las puntas, es decir, practica un sistema que incluye diversas rotaciones de juego, como si la cancha fuera un carrusel. Yo la llamaría, “táctica del abanico”, es decir, se abre o se cierra de acuerdo a las circunstancias. Por ejemplo, si hay un centrodelantero neto en el fútbol, ese es Lautaro Martinez. Nunca ha ocupado otro puesto. Pues bien, en diversas ocasiones el entrenador Scaloni lo ha tirado hacia las puntas donde, asombrosamente, responde, como si hubiera sido siempre un puntero derecho o izquierdo. Así, nos hemos enterado que tiene un carrerón portentoso, virtud que no puede aplicar en el centro, donde juega pegado al arco contrario.
En un comienzo pensé que eso, la ausencia de extremos, sucedía porque Argentina carece de jugadores en ese puesto. Pero no es así, en la banca tiene punteros clásicos, entre ellos Garnacho, Gonzales, Simeone. Pero está visto que Scaloni solo los usa en ocasiones limitadas, cuando hay que abrir un flanco demasiado cerrado. Así, contra Noruega, a partir de los 40 minutos envió al puntero Gonzales y le resultó bien.
¿Por qué Scaloni cierra tanto el medio campo argentino? Por dos razones muy sencillas. La primera, es que en un medio campo poblado se juega a pases cortos y en eso, desde que existe fútbol en Argentina, sus futbolistas son insuperables, entre otras cosas porque la mayoría de ellos comenzaron a jugar en las calles y en los potreros, donde no se practica juego largo. La segunda razón es que por el medio hacia adelante corretea Messsi y los argentinos a veces juegan para Messi quien además ha encontrado en Enzo Fernández y en Julian Álvarez, sus complementos ideales, algo parecido a cuando Messi jugaba junto con Iniesta y Xavi en Barcelona. Y si ese medio campo es sobrepasado, atrás esperan, como si fueran un muro de cemento, esos jugadores no muy atildados pero efectivos, como son Martínez, Molina, Romero, Paredes y Tagliafico.
Pues bien, ese enredo no lo entendió bien Noruega y creo que será difícil entenderlo a Inglaterra. A menos que Inglaterra logre imponer su propio fútbol, y para hacerlo tiene a jugadores muy adecuados, entre ellos a Gordon, un proveedor de pases quien desde lejos hace recordar al gran 10 croata, Modric. Tiene además a Kane, quien tiene el arco metido en la psiquis, y no por último tiene a Bellingham, el astro del partido contra Noruega.
Vale la pena decir un par de palabras sobre Jude Bellingham. Posee un físico privilegiado, una perspectiva de campo y una visión de juego perfecta. Por su elegancia, por su flexibilidad, incluso por su pinta, está llamado a ser el caudillo de cualquier equipo, como lo es ya en el Real Madrid. No por último hace goles, como esos dos que le metió a la Noruega de Haaland a quien tuvieron que sacar del campo porque ya estaba físicamente exterminado.
Bellingham, por su juego, hace recordar al joven Beckenbauer. Claro, Bellingham no es un líbero, pero cuando comenzó su carrera en el Bayern, Beckenbauer tampoco lo era. Puede que alguna vez Bellingham sea el gran líbero de Inglaterra, si se da el caso, claro está, de que ese puesto todavía exista (parece que se va extinguiendo, como tantas cosas en la vida).
El de esta semifinal contra el actual campeón mundial será un partido muy difícil para Inglaterra. Lo más probable es que este sea también un drama como han llegado a ser todos los partidos de Argentina, cuyos futbolistas juegan con letras y lágrimas de tango arrabalero. Pero quien sabe. Puede ser que los ingleses también hayan aprendido a bailar tango. Después de todo, no es tan difícil.