Carta abierta de Zelenski a Putin

 


Carta abierta

al Presidente de la Federación de Rusia

del Presidente de Ucrania

Cuando usted asumió el liderazgo de Rusia hace más de 26 años, muchas personas en Ucrania lo veían con simpatía. Así era. Eso ya pertenece al pasado.

Hoy, la inmensa mayoría de los ucranianos ve con satisfacción que nuestros drones de largo alcance hayan visitado la inauguración de su foro en San Petersburgo, tras recorrer una distancia de más de 1.000 kilómetros. Como usted bien sabe, esa distancia no representa el límite de nuestras capacidades.

Sus 26 años en el poder han transformado por completo la agenda de las relaciones entre Ucrania y Rusia. Nuestros pueblos han pasado de debatir sobre comercio y otros asuntos civiles a hablar exclusivamente de impactos y pérdidas.

Casi la mitad de sus 26 años al frente de Rusia ha transcurrido en una guerra contra Ucrania.

Diga lo que diga sobre la OTAN, la geopolítica o la lengua rusa, esta guerra es una elección personal suya: una guerra sin una causa real. Así es como la recordará la historia.

Este tiempo podría haber transcurrido de una manera completamente distinta.

A menudo escuchamos que esta guerra le resulta conveniente. Por supuesto, no cuando se trata de la seguridad de su residencia en Valdái o de un desfile en Moscú. Su propia vida tiene valor para usted.

Pero ahora todos vemos que esto finalmente está dejando de satisfacer a los rusos: que la guerra trae cada vez más consecuencias negativas para Rusia.

No les gustan nuestros drones ni nuestros misiles.

No les gusta la escasez de combustible ni el constante aumento de los precios.

No les gustan las restricciones permanentes.

No les agrada su intención de lanzar una segunda ola de movilización para ampliar la guerra a otra dirección en Ucrania o para dirigirla contra otros países vecinos de Rusia.

No les gusta que no se vislumbre el final de su guerra.

Sí, usted todavía puede obligar a los rusos a vivir de esta manera.

Pero sus recursos se están reduciendo considerablemente.

No tendrá ni el dinero ni el capital político necesarios para seguir comprando la lealtad de los rusos como lo hizo durante 26 años. Nosotros haremos todo lo posible para que el mundo contribuya a ello.

Como usted mismo suele decir, «todo debe ser calculado».

Ayer recibí un informe sobre las pérdidas de su ejército en el frente en Ucrania durante el mes de mayo. Una vez más, superan los 30.000 militares rusos muertos o gravemente heridos. Mantenemos este nivel de pérdidas cada mes y contamos con evidencia en video de cada una de ellas; no se trata de afirmaciones infundadas.

Sabemos que, de las bajas de sus fuerzas en el frente, el 63 % corresponde a muertos y solo el 37 % a heridos. En el siglo XXI, ningún ejército puede permitirse semejante proporción. Y la proporción de muertos seguirá aumentando.

No es que en Ucrania estemos preocupados por los rusos. Después de todo lo que su guerra ha traído a nuestro país.

Pero yo me preocupo por los ucranianos.

Estamos perdiendo a nuestra gente, y cada una de nuestras pérdidas nos duele. Incluso cuando las pérdidas ucranianas se sitúan en una proporción de uno a cinco o uno a seis en comparación con las pérdidas rusas, ello sigue teniendo una enorme importancia.

También es significativo que usted continúe aplazando periódicamente, cada pocos meses, los plazos previstos para la ocupación de nuestras regiones, en particular de la región de Donetsk. Tampoco este año logrará tomarla.

Pero en Ucrania no queremos una guerra permanente. Sabemos muy bien que la vida sin guerra es infinitamente mejor. Y queremos alcanzarla.

Estoy convencido de que la mayoría de los rusos está dispuesta a responder positivamente a ello, y usted lo sabe.

Muchos no creían que Ucrania sería capaz de resistir durante tanto tiempo.

Usted no lo creía. Tampoco lo creían quienes le aconsejaban. Fue un error.

No esperaba una resistencia a gran escala por parte de Ucrania ni previó que todo llegaría tan lejos. Sin embargo, aquí seguimos todos, en el quinto año de esta confrontación a gran escala.

No tema poner fin a la guerra. Es lo principal que hoy se espera de usted.

Ucrania mantiene su independencia. Y la mantendrá. Pese a cualquier otro pronóstico.

Hemos unido a muchos en el mundo en defensa de Ucrania y frente a su agresión. Hemos encontrado armas y recursos financieros.

Nosotros recibimos apoyo; usted recibe sanciones. Y así seguirá siendo hasta que se haga justicia para Ucrania, una justicia que deseamos y que puede alcanzarse.

No permitiremos que tengan éxito quienes intentan convencerle de que las sanciones contra Rusia se aliviarán significativamente y de que el apoyo a Ucrania se reducirá de manera sustancial sin cambios reales en su posición respecto a Ucrania. El ejemplo de Orbán demuestra la deshonra con la que terminan quienes optan por ayudar a Rusia en su guerra contra nosotros.

Ucrania ha superado inviernos difíciles, durante los cuales usted intentó destruir nuestra infraestructura energética. Resistimos, y aun en la oscuridad la fortaleza de los ucranianos permaneció intacta.

Hemos llevado la guerra a su territorio, y usted no habría podido hacerle frente sin la ayuda de Corea del Norte. Es el primer gobernante de Rusia obligado a recurrir a Pyongyang en busca de asistencia.

Y hoy depende completamente de China, también por primera vez en la historia de Rusia.

Usted contaba con que los ucranianos no tendrían la fuerza necesaria para defenderse. Sin embargo, hoy nuestros hombres ayudan a reforzar la defensa de nuestros socios en Oriente Medio y en la región del Golfo.

Esperaba una crisis interna en Ucrania, pero fueron sus propias formaciones militares las que se rebelaron contra usted. El próximo 23 de junio se cumplirá un nuevo aniversario de aquellos acontecimientos, y el silencio no podrá borrar este hecho de la historia.

Y ahora son sus propios funcionarios, empresarios y propagandistas quienes lo observan con un cansancio cada vez más evidente. El mundo lo ve.

El mundo no está cansado de Ucrania, como usted esperaba desde hace tiempo. En cambio, existe cansancio respecto de Rusia, incluso entre quienes en el ámbito internacional le ayudan a eludir las sanciones y a mantener a flote su economía.

Usted no puede dejar de percibirlo. Después de 26 años, la edad empieza a pasar factura. Y con el tiempo será cada vez mayor el cansancio también hacia usted.

Hemos visto informes de inteligencia según los cuales actualmente está considerando planes de guerra para 2027 y 2028. También sabemos que espera que los misiles balísticos logren aquello que todo lo demás no ha conseguido. Quiere involucrar aún más a Bielorrusia en la guerra, y nosotros nos vemos obligados a prepararnos también para esa posibilidad. Vemos que está desarrollando algún tipo de maniobra en torno a Transnistria. Sus propagandistas amenazan, de una forma u otra, a todos los vecinos de Rusia. ¿Realmente desea atravesar todo eso?

Propongo acordar una fecha concreta para la reunión.

Hemos escuchado que en Alaska se le prometió la resolución de determinadas cuestiones relacionadas con Ucrania y Europa. Sin embargo, usted mismo puede ver que los asuntos ucranianos y europeos no se deciden en Anchorage.

A la vía bilateral ya iniciada entre nosotros podrían sumarse otros participantes claramente definidos.

Dado que la guerra se desarrolla en Europa, y que Ucrania necesita garantías de seguridad, mientras que usted también busca garantías para Rusia, parece lógico contar con la participación de quienes realmente pueden actuar como garantes.

Consideramos necesaria la participación de Europa, de aquellos que realmente tienen la capacidad de influir en la situación.

También consideramos que Estados Unidos debe formar parte del proceso, pues ello podría contribuir a definir la configuración de una nueva arquitectura de seguridad en nuestra parte del mundo.

Ya hemos tenido la experiencia de numerosos acuerdos con Rusia y de los Acuerdos de Minsk, que no dieron resultado. Por ello, es necesario encontrar ante todo respuestas bilaterales a las cuestiones existentes y no esconder los problemas difíciles detrás de fórmulas ambiguas, grupos técnicos o la pérdida de tiempo en interminables ejercicios de diplomacia itinerante.

Con su guerra, usted ha separado para siempre a Ucrania y Rusia.

La línea del frente de hoy es la línea desde la que debe comenzar la diplomacia.

Ucrania está dispuesta a establecer un alto el fuego total durante el período de negociaciones. Se trata de una práctica habitual, como también lo demuestran actualmente las circunstancias en torno a Irán. Un intento de alcanzar un silencio real de las armas es el mejor punto de partida para iniciar un diálogo directo. Consideramos que no se trataría simplemente de un intento, sino de un verdadero alto el fuego, si existe voluntad para ello.

Usted sabe que Estados Unidos puede garantizar el monitoreo del cumplimiento del alto el fuego a lo largo de la línea de cese de hostilidades.

Ucrania está dispuesta a llevar a cabo un intercambio de prisioneros de guerra bajo el principio de «todos por todos», lo que podría convertirse en un valioso preludio para el fin de la guerra.

Es necesario adoptar medidas serias para garantizar el retorno de los civiles y de los niños que fueron trasladados durante la guerra.

También es necesario definir cuál será el futuro de las próximas generaciones de ucranianos y rusos.

Si usted, personalmente, no llega a la convicción de que ha llegado el momento de poner fin a esta guerra, Ucrania seguirá luchando por su existencia. Tendremos a quienes nos apoyen.

Pero usted también tendrá que luchar cada vez más por su propia supervivencia; no por la de Rusia, sino por la suya personal. Y esto no es una amenaza de mi parte ni de Ucrania. Son hechos de la historia rusa que usted conoce bien: cuando Rusia se cansa, se producen cambios.

Nosotros podemos contribuir a que ese cansancio llegue.

Usted puede detener su guerra.

Eterna memoria a todos aquellos cuyas vidas fueron arrebatadas por esta guerra.

¡Gloria a Ucrania!