Fernando Mires - OTOÑALES



Osvaldo Monsalve - Mansión en luna llena 


THAT IS THE QUESTION
Hay dos tipos de seres humanos:
Los inmortales y los mortales

Los inmortales son aquellos
a quienes el alma abandona sus cuerpos
cuando mueren

Lo mortales, en cambio, son aquellos
a quienes el cuerpo abandona sus almas
cuando viven

That is the question: morir o no morir


BEGIN THE BEGUINE
Cuando las hojas del otoño comienzan a caer
y todos los inviernos abren sus fauces a la vez
y surgen nuevos signos de los tiempos idos
debajo de tu piel, malestares, luego enfermedades,
cansancios prematuros, vistas gastadas, orejas blindadas,
todo eso, como si fuera un coro de monjes gregorianos
anunciando la presencia de un final que sin piedad avanza,
quiere decir:

Que ha llegado el momento de convivir con ese final
de mirarlo de frente en su abismo sin fondo
de vencer la tentación de patearle el culo
de comenzar a pensar, peor todavía,
de comenzar a entender,
los colores del amanecer,
la carta cifrada de la mujer tardía,
el color de la sangre del buen vino,
las lágrimas de los cocodrilos,
el beso salado de tu boca
y el epílogo del libro de hojas amarillas que yace
en el rincón más oculto de tu casa

Visto así, la conclusión no puede ser otra:

La vida es bella
Definitivamente bella
Inmejorablemente bella
Aterradoramente bella.

Y eso es lo que más nos jode.


DE LA NADA

Aunque no me crean, llegó de la nada.

Desde un país sin sol ni luna,

en el momento cuando mi voz se apagaba,

sin invierno ni verano, sin historia ni geografía,

sin matemática ni geometría: fuera de toda lógica,

fuera de todo territorio, como una piedra en luz,

como un agua que se fugó del mar,

sin que nadie se diera cuenta: ese día

apareció ante mí como el milagro,

como el milagro de la Virgen de Nadie,

entre las almohadas, las ganas y las penas,

con el sabor de una saliva ajena,

y sin más argumento que una pobre enagua.

Para abrir y cerrar esta última herida que me queda.