Osvaldo Monsalve - Calle nocturna de Capendú
LA TORRE DE PISA Y LA TORRE EIFFEL
No invento nada: así lo vi y así lo digo:
En la cabina del tren conversaban dos mujeres jóvenes
De improviso una preguntó a la otra:
¿Cuál torre te gusta más? ¿la torre de Pizza o la torre Eiffel?
La otra contestó: la torre Eiffel por supuesto.
Comenzaron a mirarse fijamente y de pronto
estallaron en interminables carcajadas.
Ese “por supuesto” lo dijo todo.
Yo miraba desde la ventana del tren hacia el horizonte
Los pájaros no sé si regresaban o se iban
O volaban. O Simplemente volaban
La vida puede ser a veces muy bella
La poesía asoma su rostro sin que la llamen
Así no más
De repente.
UNA TEORÍA SOBRE EL CIELO
Mi tesis es que nuestro único límite
está en el cielo. Pero entiéndeme,
no hablo del cielo de arriba,
ni de sus gordiflones ángeles
o de sus sacros santos enyesados
Te estoy hablando, amor, de otra geometría
Te hablo del límite que se sitúa más allá
de todo los que nos rodea,
de todo ese saber pagano y divino e ignorado
Te estoy hablando, ¿me escuchas? Te estoy hablando
de un cielo situado más allá del horizonte
De un cielo donde late mi respiración
aunque no es de aire. De ese cielo, óyeme,
de ese cielo que no está en las profundidades
de Hölderlin ni en los abismos de Heidegger
Tampoco creo verlo en el fondo
de la materia oscura de Neruda.
Ni en el pasado que retorna de Nietzsche y Borges,
No, mil veces no: el cielo lo veo más bien rondando
como un pajarraco sin plumas alrededor de tu alma.
TESTIMONIO
Quiero afirmar sin tapujos ni omisiones,
que vivir es un oficio interesante,
donde uno puede observar -de pronto- algunas cosas bellas
como un primer amor, por ejemplo,
como un último amor, por ejemplo,
como un planeta rojo que pasa muy cerca de tu casa, por ejemplo,
como el devenir radioactivo de los insectos, por ejemplo,
como las malvas cuando imitan el acto de la creación, por ejemplo,
como mueren los elefantes y alimentan la tierra, por ejemplo.
quiero dejar en claro que vivir no es un milagro sino el resultado de siglos de evolución los que en el ojo de el-que-todo-lo-sabe no son sino fracciones de segundos en un universo que se está haciendo poco a poco a partir de las contradicciones objetivas provenientes del choque perpetuo que se da entre el vacío de la nada y el curso de un río sin agua que nació desde donde nadie sabe donde
y por cierto,
en los agujeros negros
y en los agujeros blancos
del espacio infinito