Osvaldo Monsalve - AVENIDA EN EL CREPÚSCULO
UN DÌA MÁS
Un mexicano se suicidó al otro lado de la frontera
Un terrorista avalanzó su camión sobre una escuela en Túnez
Recibí una carta solicitando ayuda para las abejas reinas en extinción
Pero hay que resignarse: se acabó el tiempo de las monarquías
Putin declaró la paz en Aleppo. Todos sus habitantes están muertos
Trump confundió a Suecia con Suiza y a Austria con Australia.
Llueve, llueve, llueve, llueve. Otras veces, también llueve
Gotas caen. Gotas de amor. Gotas de frío. Gotas de agua.
El gato del vecino amaneció durmiendo en mi casa. ¿El asilo contra la opresión?
El dictador anunció que llamará a elecciones cuando esté seguro de ganar
Los días pasan: en el espejo mis ojos nada ven. Pienso en otras cosas
El inconsciente es siempre adúltero. Frase atribuida a Freud. Pero es mía
Mi esposa me dice que no hable tonterías
A lo ancho del cielo no se divisa ninguna posibilidad de sol
A mal tiempo mala cara
El tiempo no existe. Solo existen cosas en el espacio. Trascurriendo.
En el espacio universal ha sido descubierto un sistema solar
Son siete planetas iguales a la tierra. ¿Nos colonizarán un día?
¿Nos transformarán a todos en moctezumas, atahualpas y lautaros?
Siete tierras iguales a la tierra, siete tierras, siete, imagínate.
El número siete es cábala: Siete pecados capitales, siete días, siete enanitos
Siete plagas
Se acabaron las siete papricas rojas. Deberé ir de compras.
Ayer estuve de cumpleaños: todos los años estoy de cumpleaños.
Carson Mc Cullers estuvo de cumpleaños a pesar de haber muerto
Mi corazón también es un cazador solitario. Y late late late late
Ya no llueve, solo una nube enloquecida atraviesa el viento del tiempo; y late
Un invierno no hace golondrina.
Confieso que he amado. Aunque nunca lo suficiente.
Alguien golpea en mi puerta. No es la muerte. Es solo el gásfiter.
NO HAY COLOR QUE PERMANEZCA EN LA PIEL
No hay fuego que no se apague,
ni soles eternos, ni estrellas infinitas,
no hay flor que no se marchite,
ni amor que no perezca aplastado
por las ruedas de la mala muerte
no, no hay color que permanezca en la piel
ni beso tibio que no se convierta en pan duro
ni pena ni alegría que permanezca bailando.
La vida es solo un ser que deja de ser lo que nunca ha sido.
Fuimos definitivamente las brisas heladas del otoño,
del tiempo sus viajeros y, del pasado, sus dolientes
Fuimos la promesa del cuerpo de la noche no anunciada
con el café y la mirada puesta en un mañana sin horarios.
Nunca pensamos que la vida se nos iba a ir
como agüita helada entre los dedos, allallay.
Nos hemos quedado aquí para contarnos historias: testimonios
de nieblas, de moradas, de gritos, de duendes y otras penas.
Todos los demás se han ido. ¿Será eso lo que llaman destino?
NOSOTROS SOMOS EL PUEBLO
Hoy los pedros y los juanes no estamos solos,
hoy nos estamos convirtiendo en pueblo.
Unidos estamos peleando, la piedra y la mano
contra quienes no nos dejan ser un pueblo.
Hoy somos breves momentos de las calles
ardientes relámpagos de pleno día,
fuegos fulgurantes. Hoy somos la historia.
Nosotros -y no los otros- somos el pueblo.
Un día nos separaremos nuevamente, tú, yo y ellos
volverémos a nuestras casas, lentamente
atrás, las bestias del mal, lamiendo sus heridas.
Pero hoy somos un pueblo. Nada más que un pueblo.
Un día abrirán las escuelas, las oficinas, las fábricas.
Y el mundo continuará su lenta marcha
hacia ese final que nadie sabe donde está.
Pero hoy no. Hoy somos el pueblo. Un solo pueblo
como agüita helada entre los dedos, allallay.
Nos hemos quedado aquí para contarnos historias: testimonios
de nieblas, de moradas, de gritos, de duendes y otras penas.
Todos los demás se han ido. ¿Será eso lo que llaman destino?
NOSOTROS SOMOS EL PUEBLO
Hoy los pedros y los juanes no estamos solos,
hoy nos estamos convirtiendo en pueblo.
Unidos estamos peleando, la piedra y la mano
contra quienes no nos dejan ser un pueblo.
Hoy somos breves momentos de las calles
ardientes relámpagos de pleno día,
fuegos fulgurantes. Hoy somos la historia.
Nosotros -y no los otros- somos el pueblo.
Un día nos separaremos nuevamente, tú, yo y ellos
volverémos a nuestras casas, lentamente
atrás, las bestias del mal, lamiendo sus heridas.
Pero hoy somos un pueblo. Nada más que un pueblo.
Un día abrirán las escuelas, las oficinas, las fábricas.
Y el mundo continuará su lenta marcha
hacia ese final que nadie sabe donde está.
Pero hoy no. Hoy somos el pueblo. Un solo pueblo