Osvaldo Monsalve: Paisaje, Aeropuerto y Llovizna
LOS POETAS DE VERDAD
Los poetas de verdad no escribimos poemas.
Los poetas de verdad escribimos cuchillos.
Escribimos noches, escribimos batallas.
No escribimos para vivir.
Solo escribimos para no morir.
Los poetas de verdad no somos poetas.
Somos hipótesis, luciérnagas, cometas,
gargantas, agua: agua que nadie ha bebido.
Somos agua envenenada
Los poetas de verdad no escribimos poemas
Borramos a los poemas, a veces los comemos
con pimienta, azúcar, menta, comino y arroz.
Lo poetas de verdad no somos de este mundo.
Antes de escribir, hemos sido escritos por el tiempo
Conocemos el final.
DE NOSOTROS SOMOS SU SIMPLE RECUERDO
Siempre llegamos con retraso.
Miramos a las estrellas. Pero ya no existen.
Pensamos en los seres del alma. Pero ya se fueron.
Miro un par de ojos. Pero ya no me miran.
Es la razón de ser del tiempo. Esa es.
El tiempo interno no coincide con el externo.
Vivimos – es mi deducción- siempre con retraso.
Nunca vamos más allá de nosotros mismos.
De nosotros somos su simple recuerdo
tu jueves
no es mi jueves
y tu viernes
es mi invierno
CENIZA
Después que muera
solicitaré que me quemen,
no quiero ser pasto de gusano,
ni hueso frío bajo tierra.
Quiero ser ceniza,
descendiente del fuego,
polvo cósmico,
arena azulada,
piedra del mañana,
primo del desierto,
ojo de mi antepasado tuerto.
Quiero ser esparcido en los aires
y servir de alimento a las hojas
y a las flores del verano, y volar.
Quiero volar en el viento del tiempo.
Quiero ser tierra y aire, aire y tierra
y llegar a las raíces de la nada,
para volver al ser del todo
y convertirme en pájaro.
Pues el ave fenix que nace
sobre las cenizas
nunca ha sido metáfora.
Es la vida. También es la tuya
Quiero ser ceniza. Solamente ceniza.