Fernando Mires - MUNDANERÍAS

 

Osvaldo Monsalve - Croquis (página doble)


DEL MUNDO

La playa, la risa, las algas, el vuelo 

Y el desencuentro al final del río

Mi amor no era de este mundo

La sábana de fuego, la noche interminable, el notevayas
Y el viaje sin retorno

Mi amor no es de este mundo

La mano, la tela de la cebolla, la sonrisa triste, tu mirada
Y el lento dolor que va desde la eternidad al segundo del tiempo

Mi amor, amor, ya no será de este mundo


LA MUJER SEGÚN DON GIOVANI

Puede ser que lo que él buscaba en
La Mujer,
hubiera sido simplemente a
La Mujer
de modo que nunca
La Mujer
que buscaba era
La Mujer

Puede ser también que la
buscada no estaba en
La Mujer
sino en otra vida después de
La Mujer
y así el no hubiera sabido que lo
que él buscaba a través de
La Mujer
no era simplemente
La Mujer
sino una cosa representada por
La Mujer

Bajo esa eventualidad puramente virtual
La Mujer
buscada habría sido solo un cálculo
aproximado de lo que el buscaba en
La Mujer

Puede ser que lo por él buscado
hubiera sido ¿por qué no?
el mismo Ser de
La Mujer

En todos esos casos lo que el buscaba jamás
Lo habría podido encontrar sin trascender a
La Mujer
para lo cual era inevitable no solo
trascender sino, además, transgredir a
La Mujer

Puede ser así que Elvira no hubiera sido
más que el simple medio que lo llevaría al
Goce Final, ese que está más allá de
La Mujer

El Convidado de Piedra no habría hecho en ese caso más que cumplir  el cometido por el mismo asignado: el  encuentro con el objeto final de un deseo que no reside en este mundo.

EN EL FONDO DEL OCEÁNO

Cuando tú te mueras, irás al fondo del océano,

no importa como mueras: si de lepra o de angustia,

o si te atropelló la micro matadero-palma,

o si te tumbaron en una esquina a cuatro cuchilladas,

lo importante, lo único que importa, es que te vas


al fondo del océano.

Al océano que no está en esta tierra

sino en todas las tierras habidas y por haber

Al océano de mil aguas,

donde las rosas se confunden con las acacias

y las acacias con tu piel

y los fuegos del verano con tu boca.


Es el océano de todas las vidas,

el de la lejanía infinita

y el de la cercanía inmediata,

el de mi lápiz,

el de mi smart phone,

el de tu risa

el de mi faro

el de tu concha iluminada,

el de tu fuga y regreso,

el del cielo y el del suelo.

Cuando yo me muera me hundiré en ese océano, donde nos encontraremos para siempre y nos desearemos felices navidades, feliz año nuevo, feliz cumpleaños, felices fiestas patrias.

Cualquiera cosa que sea feliz como nunca pudiste serlo,

antes de que regresaras

al fondo del océano.