Andreas Baumgart - VICTORIA ELECTORAL DEL POPULISMO ANDINO



… y un Congreso altamente fraccionado 

Traducción de un artículo dirigido originalmente a interesadas e interesados por el Perú de habla  alemana. Contiene unas cuantas adaptaciones y modificaciones para las lectoras y los lectores en el  Perú. 

(Pido disculpas por posibles errores gramaticales y ortográficos, generados por la traducción apurada) Andreas Baumgart 18.04.2021 

La victoria electoral del candidato presidencial Pedro Castillo de Perú Libre, personaje  clasificado generalmente como de izquierda o izquierda radical, ha causado una gran sorpresa.  Ahora Castillo y Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, adscrita a la derecha radical,  competirán en la segunda vuelta del 6 de junio. El horror, la perplejidad, el miedo y la  preocupación siguen prevaleciendo ante este resultado. Por el momento, a buena parte de la población peruana le parece una elección entre "cólera y peste”. Una particular tragedia en  el contexto de la epidemia de Corona, ya muy extendida, y de la dramática crisis económica y  política que vive el país. 

El imprevisto resultado ha alimentado fuertemente el debate sobre la heterogeneidad cultural  de la sociedad, los fuertes contrastes entre la riqueza y la pobreza, lo urbano y lo rural, lo  andino y lo costeño, lo andino y lo amazónico, y lo regional y lo capitalino. Hasta qué punto conocemos el "Perú profundo", se preguntan muchas personas de los más diversos campos  políticos y también personas comprometidas social y cívicamente, que viven en Lima y otras  ciudades más grandes. 

La situación es extremadamente complicada, los ánimos están calentados. Existen muchos  comentarios y análisis muy instantáneos, que en muchos casos o bien pasan por alto la  realidad, la incluyen sólo fragmentariamente o reflejan sensibilidades personales que son  comprensibles, pero no ayudan a obtener una visión de conjunto lo más realista  posible. 

Sin embargo, muchos aspectos de la elección no son tan misteriosos como muchas de las autodudas que se expresan actualmente, especialmente en el campo de la  debilitada izquierda tradicional y nueva izquierda de Juntos por el Perú y el Frente Amplio, Esas dudas son sólo parcialmente justificadas. Hay razones comprensibles para casi todos los  fenómenos y los problemas sociales del país, conocidos desde hace mucho tiempo. "Es  tiempo de escuchar", dijo Verónika Mendoza, de la alianza de izquierdas Juntos por el Perú,  en relación a los próximos acontecimientos y el posicionamiento político. Esto es tan cierto e  importante como los análisis no agitados que, ojalá, vayan más allá de la coyuntura política en  un futuro próximo. Faltan 8 semanas para la segunda vuelta electoral y en ese tiempo Pedro  Castillo y Keiko Fujimori tendrán numerosas negociaciones con los otros partidos y  compromisos. Lo que quedará entonces de las muchas promesas y posiciones  irreconciliables, está por verse. 

Este análisis aquí presentado es preliminar y no pretende ser completo ni absolutamente  correcto. De acuerdo con los resultados electorales, la atención se centra en la clasificación de  Pedro Castillo y el partido Perú Libre, por el que se presentó prácticamente como invitado.  También sobre la actuación de los demás partidos clasificados de izquierdas, partidos de  ámbito regional, y sobre la valoración de posibles alianzas partidistas basadas en las similitudes programáticas y ético-morales. Los partidos más importantes de todas las  orientaciones políticas se presentan en artículos anteriores y se enumeran aquí sin  explicaciones en profundidad. 

Resultados electorales 

Todavía no hay resultados finales oficiales, pero tras el recuento del 100% de los expedientes  electorales, el panorama general está claro. Los resultados del reparto de escaños en el  Congreso se esperan para dentro de unos días. La única manera de obtener una imagen  realista del equilibrio del poder político es examinar los resultados de la presidencia por  separado de los del Congreso. La presidencia determina el gobierno, el congreso la  representatividad real de los partidos y su fuerza. A continuación, los resultados  presidenciales y congresales en porcentaje según el recuento oficial de actas procesadas de la  ONPE del 18.04.2021, sin los partidos por debajo del 4%: 

Presidenciales 

Perú Libre con Pedro Castillo 19,07%; 2. Fuerza Popular con Keiko Fujimori 13,36%; 3Renovación Popular con Rafael López Aliaga 11,70%; 4. Avanza País con Hernando de  Soto 11,60%; 5. Acción Popular con Yonhy Lescano 9,10%; 6 Juntos por el Perú con Verónika Mendoza 7,86%; 7. Alianza para el Progreso con César Acuna 6,02%; 8. Victoria  Nacional con George Forsyth 5,63%; 9. Podemos Peru con Daniel Urresti 5.60%; 10.  Partido Morado con Julio Guzmán 2,25%; 11. Partido Democrático Somos Peru con Salaverry: 1,66%; 12. Frepap congreso con 4,63%; 

Congresales (fuerza real de partidos) 

1. Perú Libre de Pedro Castillo 19,07%; 2. Fuerza Popular de Keiko Fujimori 11,11%; 3Acción Popular de Yonhy Lescano 9,23%; 4. Renovación Popular de Rafael López Aliaga 9,07%; 5. Alianza para el Progreso de César Acuna 7,61%; 6. Avanza País de Hernando de  Soto 7,39%; 7. Juntos por el Perú de Verónika Mendoza 6,63%; 8. Partido Democrático  Somos Peru de Salaverry: 6,03%; 9. Podemos Peru de Daniel Urresti 5.74%; 10. Partido  Morado de Julio Guzmán 5,29% 11. Victoria Nacional de George Forsyth 4,91%; 12. Frepap solo congreso 4,64%; 

A pesar de la participación obligada, con un 29,8% nunca se había alejado tanta gente de las  urnas y nunca antes se habían emitido tantos votos en blanco o nulos: En Presidencia 18% y  para el Congreso 25%! Aún no está definido, cuántos partidos llegarán a alcanzar el umbral  del 5% u los otros criterios para entrar en el Congreso. Podrían ser entre 9 y 12. 

Análisis 

Este análisis se refiere a los resultados electorales y no a la sociedad peruana como tal. Todos  los partidos tienen pocos votos y, por tanto, no son representativos para mayorías ni expresan  posiciones partidistas homogéneas. Siempre hemos señalado que ya no hay partidos  tradicionales fuertes y que son entidades sueltas de diferentes grupos de interés e individuos, hasta llegar a los clanes familiares, que acuden a líderes que cambian con frecuencia de una coyuntura  a otra. Sin embargo, las tendencias sociales generales se reflejan en ellas. 

En el plano electoral, el resultado representa un amargo golpe para la emancipación de la  mujer, el feminismo, la autodeterminación sexual de la mujer, la perspectiva de género y el derecho al aborto. A parte de algunas diferencias en los detalles y el grado de fanatismo,  casi todos los partidos de esta índole se reúnen en las filas superiores de la votación: Perú  Libre, Fuerza Popular, Renovación Popular, Avanza País, Alianza para el Progreso y  Podemos Perú. Asimismo, se puede hablar de una victoria del índice elevado, símbolo del  autoritarismo en la escuela y en la sociedad. En el Congreso podría conformarse una mayoría  a favor del regreso a los contenidos educativos anticuados, liberados de contenidos  emancipatorios, propagando al viejo modelo de familia patriarcal y tradicional hostilidad a la  sexualidad femenina. 

Salvo algunas excepciones, como Verónika Mendoza de Juntos por el Perú, tenemos que  lidiar con una Caudilla autoritaria, Keiko Fujimori, y muchos homólogos masculinos. En este  sentido, también tenemos que ver con una victoria del populismo, con su esperanza de  líderes salvadores, que va de la mano de cierto desprecio por la ley democrática y la  separación de poderes. Además, se trata de una victoria de la creencia convencional en el  desarrollismo y crecimiento monetario-económico, que siempre incluye una mayor  destrucción masiva del medio ambiente. La desaparición del único partido marcadamente  ecologista de izquierdas, el Frente Amplio, atestigua claramente estas tendencias. Perú Libre sí aboga por la "extracción responsable de recursos" -la nueva palabra de moda de la izquierda  a la derecha- y el fin de algunos proyectos mineros a gran escala, pero no principalmente por  razones medioambientales, sino para evitar conflictos sociales. Perú Libre no es respetuoso  con el medio ambiente, sino que aboga por la explotación de la tierra por parte de las  empresas nacionales, lo que también incluiría un mayor "desarrollo" de la Amazonia. La  extracción de gas, petróleo, uranio, litio, cobre y otras materias primas debería beneficiar a la  economía peruana y, primordialmente, a las provincias marginadas. No se puede descartar un  incremento del extractivismo y aprovechamiento de la naturaleza selvática para financiar, entre otros, los programas ambiciosos de educación y salud. 

Al mismo tiempo, podemos hablar de una victoria del campo político de la derecha en sus diversas variaciones. Si se suman sus votos, forma el bloque ideológicamente más fuerte en  el Congreso.

He analizado los resultados de las elecciones de 2016, 2020 y 2021 en términos  de cifras absolutas de votantes. Mostró que los partidos de izquierda y partidos regionales  enraizados fuera de Lima, entre ellos los partidos andino-populistas y religiosos, vieron una  fuerte subida desde el 2016 hasta el 2020 y ahora una muy fuerte baja. ¡La pérdida de 2020 al  2021 es de unos 2 millones de votos! (Vean la tabla que he elaborado al final del artículo, con  todas las reservas de comparabilidad). Estos votos perdidos de las mencionadas corrientes se  distribuyen hacia la extrema derecha y en menor medida hacia el centro. (No tengo  conocimiento de la existencia de estadísticas de la migración de los votantes en estas  elecciones.) 

Entre los grandes perdedores se encuentran también las comunidades indígenas de la  Amazonía. No están representadas adecuadamente por el populismo andino y seguirán  sufriendo bajo su modelo economicista de progreso. La victoria de Castillo expresa la protesta  de una parte del mundo andino y de las provincias desatendidas desde el sur hasta el norte de  Perú, que va unida con una fuerte esperanza de redistribución económica y de participación en la  riqueza monetaria, la atención sanitaria, la educación y la mejora social y la igualdad de la  población andina. Podemos hablar de una victoria relativa de un 19% del electorado  primordialmente andino, con muchas esperanzas, las que deposita en un candidato que aún no es identificado con la política establecida y cuyo partido aún no tiene representación  parlamentaria. Por último, pero no por ello menos importante, la elección expresa tanto la  protesta como la indiferencia hacia el establecimiento parlamentario y la esfera política como tal. En relación con el mísero resultado de los partidos, el "partido" de los no votantes y de  los votantes en blanco es el gran ganador

El sorprendente ganador Pedro Castillo 

Que Pedro Castillo haya ganado las elecciones presidenciales en un contexto de dominio  neoliberal y de ofensiva conservadora de valores es sorprendente, pero explicable. Ya he  insinuado antes un poco de esto. En primer lugar, se tiene que remarcar, que esta es la  primera vez que un campesino y profesor de origen humilde y andino haya ganado las  elecciones generales pero con una votación muy por debajo de la de todos los ganadores de  primeras vueltas en el pasado.  

Las encuestas de las semanas previas a las elecciones reflejaron sorprendentemente bien las  preferencias por los candidatos. Como no se permitió la publicación de más encuestas una  semana antes de las elecciones, el ascenso de Castillo no se conoció públicamente. Sin  embargo, las encuestas se llevaron a cabo y circularon prácticamente bajo el radar. Mostraron  que Castillo se catapultó al primer puesto en una semana con entre el 15% y el 17%. Teniendo  en cuenta, que el 28% de los potenciales votantes en lo que respecta a la presidencia y del casi  50% en lo que respecta al congreso, aún no sabían por quien votar hasta poquísimos días antes de  las elecciones, un cambio tan fuerte en el resultado final es absolutamente posible y la  dirección estadísticamente impredecible. El resultado sorprendió a todos por igual, incluso a  los partidarios del partido ganador, lo que puedo decir de acuerdo a las declaraciones y de mis  averiguaciones personales con algunos votantes de Castillo en provincias. Sin embargo, no es  un fenómeno nuevo para el Perú que los candidatos resurjan como el ave fénix de las cenizas  poco antes de las elecciones. Esto fue bastante similar con Alberto Fujimori o Humala, entre  otros. 

Castillo vive en Chota, en el departamento de Cajamarca, situado en el norte de los Andes, es  profesor de primaria, agricultor y rondero y con ambiciones empresariales. Lleva mucho  tiempo participando en la política partidaria y sindical. Creció en el entorno religioso  conservador evangélico de la "Iglesia del Nazareno" y comparte muchos de sus puntos de  vista. Eso se ve claramente en algunas de sus declaraciones. En un discurso ante ronderos en  Chota, dijo entre otros: "vamos a la iglesia, somos hombres de fe, tenemos fe en la familia".  Pide a los jóvenes que piensen primero en la familia y no duden de los valores y principios  inculcados en su educación. 

Castillo es un defensor de la ética del trabajo protestante, con su principio de progreso  individual a través de la laboriosidad. "El mejor abono para la tierra es el sudor humano",  dice, refiriéndose al trabajo, al trabajo del padre que alimenta a la familia. Propaga el  emprendedor nacional privado, pero sostenido por el Estado, la comunidad de la iglesia y los  Ronderos. Por ello, no es de extrañar que sea cofundador de una empresa, cuyo objetivo es  llevar a cabo proyectos de infraestructura y actividad comercial, según Hildebrandt. Esto  podría ser útil, en caso aumentaría el flujo monetario dirigido a las provincias a través de su  gobierno.  

Quiere hacer frente a la extendida criminalidad con la ayuda de las Rondas (comunidades de autodefensa) en la ciudad y el campo. No se apoyará en el poder judicial, el derecho penal  civil y la policía, sino en la autoorganización de la población afectada. Las rondas deben ser  financiadas por el Estado y reconocidas como órganos oficiales del orden. El trasfondo de  esto es la dolorosa experiencia histórica de que los delincuentes, el poder judicial y la policía  a menudo cooperan y que, frente a un poder judicial y una policía racista, en particular contra personas identificadas como “indios” o “indígenas”, rara vez consiguen sus derechos. Le  gustaría sustituir las cárceles por campos de trabajo en los que los presos tengan que trabajar  para mantenerse. Pareciera que sus ejemplos son los temerarios “bootcamp” en las regiones  conservadoras evangélicas de EE.UU. o los campos de trabajo forzado similares en países del  socialismo real. 

Mujeres suelen aparecer en sus discursos generalmente en forma de “amas de casa”. Castillo  rechaza los derechos de las mujeres, el feminismo, la autodeterminación corporal y sexual, así  como las parejas del mismo sexo, la homosexualidad y el aborto. En muchos puntos de su  actitud vital coincide con sus adversarios políticos Keiko Fujimori, Aliaga del Opus Dei, pero  también con muchas tradiciones marxistas-leninistas conservadoras de valores, que son  representadas por Vladimir Cerrón, fundador de Perú Libre, Gregorio Santos de Cajamarca de  Democracia Directa y minorías dentro de las izquierdas de Juntos por el Perú y del Frente  Amplio, a veces abiertamente, a veces solapados. Sin embargo, también ha anunciado que  aclarará democráticamente algunas de las actitudes que él rechaza, en una nueva constitución. En caso de que gane la segunda vuelta y se llegue a conformar una asamblea constituyente, tendrán  que ser las fuerzas de izquierda y centro modernas que luchen duro por hacer retroceder a los  dogmas retrógrados. 

Políticamente, Castillo militó durante varios años en el antiguo partido Perú Posible de  Alejandro Toledo. Toledo fue considerado el primer presidente del Perú andino, situado  políticamente, por lómenos inicialmente, en el centro-izquierda. Amplios sectores de la  población andina y de los cinturones de pobreza urbanos vieron en el "cholo sano y sagrado",  como se le llamaba, una gran esperanza de aceptación cultural y prosperidad. Como es sabido,  decepcionó a todo el mundo y es uno de los 6 ex presidentes de Perú acusados de corrupción. 

Castillo se dio a conocer a un público más amplio más allá de Cajamarca en 2017, cuando se  convirtió en el líder de más alto perfil de la gran huelga magisterial que paralizó escuelas y  universidades durante 75 días y terminó sin éxito. Encabezó una escisión del poderoso  sindicato de profesores SUTEP, controlado durante décadas por el Partido Comunista “Patria  Roja”. Ha habido, y sigue habiendo, con mucha razón, fuertes críticas dentro del SUTEP a su  dirección y a su control sobre las cuotas, los seguros y los fondos de los préstamos.  Legalmente, solo el SUTEP está autorizado a negociar con el gobierno, y la lucha de Castillo  apuntaba a establecer un segundo sindicato reconocido por el Estado, el CONARE-SUTEP,  que opera desde el 2019 como “Federación Nacional de Trabajadores en la Educación del  Perú” (FENATEPERU). Dentro del CONARE, numerosos partidarios del Movadef eran y son  visiblemente activos. Esta organización es considera el brazo político legal de la organización  terrorista marxista-leninista Sendero Luminoso. Dentro de la larga tradición del SUTEP,  siempre ha habido disputas por el control entre varios grupos comunistas, incluido Sendero  Luminoso. El plan de lograr un segundo sindicato reconocido no funcionó. Sin embargo, en la  gran huelga, Castillo representó inicialmente los intereses de una gran mayoría de los  profesores, en parte muy conservadores y descontentos con la dirección del SUTEP y la  reforma educacional del gobierno. 

Pedro Castillo no forma parte del clan directivo de Perú Libre. Se afilió al partido el día de la  última oportunidad de inscripción de candidatos presidenciales, por previo acuerdo e  invitación de Vladimir Cerrón. Vladimir Cerrón es un ciudadano del departamento Junín, con  estudio de medicina en Cuba, que ha fundado varios partidos regionales en Junín, entre ellos  el más reciente Perú Libre. Fue presidente regional de 2011 a 2014, fue reelegido en 2019 y  fue destituido poco después por corrupción. En 2016, su intento de convertirse en presidente  de Perú fracasó por falta de apoyo personal. Retiró su candidatura poco antes de las elecciones. Cerrón se describe como partidario de la ideología marxista-leninista y seguidor  de José Carlos Mariategui. Simpatiza con el "socialismo del siglo XXI" en Venezuela, Bolivia  y Ecuador y defiende a Cuba como la patria socialista de América Latina. Sin embargo, Perú  Libre no es un partido de cuadros marxistas-leninistas, sino una asociación poco sólida de  grupos de interés regionales con un pequeño núcleo duro dirigido por el clan familiar Cerrón.  Pedro Castillo fue invitado a sustituir a Cerrón como candidato presidencial en 2021, ya que  este último no pudo presentarse por su condena a cumplir. Sin embargo, se ha inscrito, como  buen caudillo, simbólicamente en la lista de su partido como candidato a la vicepresidencia. 

Populismo Andino 

Castillo, en cambio, no es un marxista-leninista tradicional, ni tampoco un defensor del  terrorismo de Sendero. Como rondero, ayudó a impedir la penetración de Sendero Luminoso  en Cajamarca. Su orientación político-ideológica es una mezcolanza de ideas evangélicas  morales y éticas muy conservadoras, nacionalismo extremo, estatismo, antiimperialismo  tradicional, algunos dogmas marxistas leninistas, regionalismo, creencia no adulterada en el  progreso y una buena porción de xenofobia. Este batiburrillo caracteriza a gran parte de los  movimientos, partidos y liderazgos de las regiones andinas, que no se reflejen adecuadamente  en las viejas etiquetas de "izquierda" o "derecha". Como dice el propio Castillo: "el pueblo no  vota por izquierdas ni derechas". ¿A qué etiqueta, entonces, se le puede poner la orientación  política y vital de Castillo, Cerrón, Santos y compañía? Abogo por el término "Populismo  Andino" (Vean al final del artículo mi concepto de populismo.) El populismo andino tiene  interfaces con los más diversos campos políticos. Está conectado ideológicamente a sectores  de las izquierdas de Juntos por el Perú y del Frente Amplio en los conceptos de estado fuerte con participación popular y presente en todo el territorio nacional, soberanía nacional,  antiimperialismo, patriotismo, nacionalismo y una orientación hacia “el pueblo”, abstracta e indefinida. 

Juntos por el Perú y el Frente Amplio representan un espectro mucho más diferenciado de la  población peruana y de la sociedad civil activa que Perú Libre y otros partidos populistas  regionalistas. En este sentido,ambos son mucho más representativos de la sociedad en su  conjunto y programáticamente más completos y detallados. Muchas actitudes básicas no son  compatibles con el populismo andino. Los representantes del populismo andino no se cansan  de difamar a Mendoza como símbolo y encarnación de una "izquierda caviar" limeña y  blanca. 

No es casualidad que algunos sectores de seguidores de Juntos y del Frente Amplio se hayan  volcado a favor del populismo andino y otros hacia el centro político. Los primeros por las  declaraciones más radicales, la imagen aparentemente más “socialista” que de la izquierda  socialdemócrata de Mendoza y los otros por el temor a una excesiva influencia del Estado,  autoritarismo y posible opresión a los movimientos cívicos y monotemáticos. Resulta irónico,  en cierto modo, que la “revolución conservadora" se haya centrado en la supuesta amenaza  terrorista de una Verónika Mendoza y un Marco Arana mientras dejara fuera de la ecuación al  populismo andino. No me extraña. Para las capas dominantes de Lima, los Andes siguen  existiendo hasta hoy principalmente como fuentes rentables de materias primas. Y ahora, el  grán llanto. 

Castillo intentará con todas sus fuerzas celebrar un referéndum para una asamblea  constituyente y puede contar con algunos aliados para la segunda vuelta, siempre que esté  dispuesto a compromisos con la izquierda de Juntos por el Perú, el centro político en torno a Acción Popular y el Partido Morado, el centro de orientación religiosa FREPAP y una u otra  fracción liberal-conservadora con temor a una dictadura Fujimorista.  

Como he pronosticado en un artículo previo a las elecciones, el parlamento será un grupo caótico  y dividido en facciones, caracterizado en su mayoría por promotores de sus propios intereses.  Perú Libre también está amenazado por los conflictos internos y las divisiones futuras en el  Congreso. Las numerosas declaraciones y anuncios contradictorios de los distintos  representantes de este partido así lo sugieren. 

Cualquier presidente electo está amenazado con ser destituido por el congreso si no logra  formar alianzas más estables. Los próximos 2 meses hasta la segunda vuelta podrían  convertirse en batalla de injurias de proporciones épicas departe de la reacción contra el  populismo andino y la izquierda. Siempre ha ocurrido que los proyectos políticos reformistas  provocan puro pánico entre la oligarquía establecida, la gran burguesía y amplios sectores de  las clases medias, especialmente de Lima, y desencadenaron cursos de acción irracionales. El  llamado a apoyar a Keiko Fujimori por parte del famoso escritor peruano Vargas Llosa lo  atestigua. La yuxtaposición de un supuesto terror comunista y de la supuesta libertad liberal es  inevitable. Ojalá no todos caigan en este juego  

La carrera está completamente abierta. Considero que actualmente es imposible predecir en  base a cuáles coincidencias programáticas, ético-morales y visionarias del mundo se formarán  los dos campos electorales contrapuestos. Tampoco es posible predecir si la elección de  Castillo dará lugar a una fuerte movilización en los Andes y en los pueblos jóvenes de las  ciudades que lo respalden para mantenerse firme, o si veremos un compromiso tras otro, hasta  el autosacrificio programático. Si gana Keiko Fujimori, habrá una intensificación del  neoliberalismo. La lucha contra la corrupción será desechada. Existe la amenaza de un  régimen extremadamente autoritario y represivo con fuertes elementos de terror lumpen, no  solamente contra los movimientos cívicos, reivindicatorios y emancipatorios. También contra  los sectores empresariales, que no estarían dispuestos a avasallarían ante su dictado.  Personalmente creo que Keiko Fujimori constituye el mal mayor para el Perú. 

* El término populismo se utiliza a menudo sin ser definido claramente. He aquí, muy  comprimido en pocas frases, la idea que asocio con populismo: En la cúpula cuenta con un  caudillo, rodeado de un clan familiar o círculo íntimo de interesados, que se refiere  ideológicamente al "pueblo", definido como entidad biológica, étnica o cultural dentro de un territorio nacional. El líder se ve a sí mismo como la encarnación de la voluntad popular.  “Sabe instintivamente" lo que quiere el pueblo y en consecuencia, considera que sus  intereses, ideas y comportamientos individuales son la máxima expresión popular. Se sitúa  por encima de la ley y la dobla según sea necesario. Sus seguidores forman una comunidad  identitaria y están dispuestos a poner su "destino" en manos del líder sabio e ilustrado. La  emancipación individual se suprime en favor de normas y dogmas conservadores formadores  de identidad colectiva. En relación con lo ideológico, el populismo se sirve de piezas de las  más diversas ideologías políticas. Es fundamentalmente autoritario, moralmente retrógrado, jerárquico, machista y se basa en el poder del más fuerte. La mentira, el fake-news, la  manipulación organizada y teorías de conjura son elementos fundamentales constitutivos. El  populismo excluye a cualquiera que sea identificado con "ajeno al pueblo". Quién conforma  parte del llamado pueblo, define el liderazgo: Bolsonaro quiere armar al "pueblo" para  reprimir a izquierdistas y delincuentes, Keiko agradece al "pueblo" por confiar en ella,  Castillo piensa que el "pueblo" actuó sabiamente al elegirlo y Antauro Humala proclama un “pueblo” de raza cobriza. Obviamente, todos ellos se refieren a un pueblo diferente. Cada  cuál con lo suyo. Esta indefinición es la que hace que el término sea tan útil.  

* Tablero de comparación de la fuerza parlamentaria de los partidos de izquierda y partidos de arraigo  regional fuera de la capital de los años 2016, 2020 y 2021.