Anton Julian - CON TODO EL AMOR DEL MUNDO




Asesinó a cientos, la guerra era su placer vital.
A muchos los mató por la espalda.
A otros los acuchilló. Mientras dormían.
No distinguió entre niños, ancianos, mujeres.

De regreso a la choza encendió la fogata.

Mientras masticaba la carne seca de un caballo,
un perro sarnoso se acercó: gimiendo.
Él escupió un trozo de carne sobre la tierra.
El perro lo devoró; y luego quedó ahí,
parado
en sus cuatro patas.
Mirándolo.

En los ojos de ese perro brillaba todo el amor del mundo.