Leticia Salomón (Honduras) - MIGRACIÓN, MANIPULACIÓN Y CINISMO OFICIAL






Los últimos días han teñido de tristeza, asombro, conmoción, solidaridad e indignación nuestro país y buena parte de la comunidad nacional e internacional, al ver la imagen desgarradora de más de cinco mil hondureños que dejaron atrás la tierra donde nacieron, sus recuerdos, familiares y amigos, para lanzarse a lo desconocido sin más razón que huir de un país en donde le han negado el derecho al empleo, la salud, la educación y la seguridad, y en donde le han despojado de todo, hasta de su dignidad como ser humano. Difícilmente podemos encontrar personas que no se conmuevan con ese cuadro terrible, aunque algunos, desde la comodidad precaria de sus vidas saludables, les reprochan su “irresponsabilidad” por llevar niños en su larga travesía, su “irrespeto” a los requisitos migratorios de los países por donde transitan y su “osadía” de provocar al presidente de los Estados Unidos que en forma reiterada les ha advertido que no permitirá su entrada a ese país, símbolo de la tierra prometida para muchos de nuestros compatriotas, y no solo de ellos.
 Otros, estimulados por pares ignorantes e irresponsables, se atreven a decir que se van por haraganes porque aquí hay oportunidades para todos y es un país tan maravilloso que ha logrado una verdadera reducción de la violencia y delincuencia que sirve de ejemplo a imitar por el mundo entero (asumiendo como ciertas las declaraciones irresponsables de un funcionario internacional) y se han superado todos los problemas de acceso a la salud y a la educación.
 Aunque estas opiniones, vertidas en medios corporativos, redes sociales y charlas de vecinos y amigos, causan malestar y mortificación por su desconocimiento de la realidad de esta Honduras y por su insensibilidad ante el drama humano de los migrantes, lo que causa mayor asombro e indignación es el discurso oficial expresado y repetido sin el menor pudor por el presidente, su esposa, la canciller y otros funcionarios y empleados menores que no necesitan mucho para cumplir con la línea de respuesta que viene desde arriba y ante la que todos deben posicionarse: “Son razones políticas”, dijo el presidente con cierta cautela; ¡esta “movilización atípica” ”no es de Dios”, ha sido organizada por la oposición, acompañada de “agitadores de oficio”, “narcotraficantes” y “mareros” con el propósito de desestabilizar el país, dijeron los demás; “la caravana ha sido organizada y promovida a través de un movimiento político ideológico que tiene relación con intereses radicales y crimen organizado”, dijo categórica la canciller.
 Y como los conservadores se entienden aquí y en todas partes, los republicanos de los Estados Unidos, encabezados por el propio presidente y continuado por otros con la mirada puesta en las próximas elecciones para renovar el Congreso de ese país, denunciaron que era una iniciativa financiada por demócratas “ultraliberales” e inclusive, otros conservadores señalaron directamente al multimillonario George Soros, de financiar las caravanas de migrantes: Se reproduce el viejo esquema de la guerra fría: “¡Ahí vienen los rusos!” Y los hondureños repiten: “Ahí vienen los izquierdistas, narcotraficantes y mareros” para darle más fuerza a las acusaciones y para animar a los conservadores con todas las amenazas que más les asustan….
 Eso de andar buscando culpables en otros lados para evadir la responsabilidad directa en la generación de una situación crítica, no es nada nuevo en nuestro país: fueron los militares hondureños los que usaron y abusaron de ese recurso para desviar la atención hacia otros frentes: fué reiterativo en los años 80 oírlos hablar de la existencia de un “complot” para “desprestigiar a las fuerzas armadas” cada vez que trascendían los choques internos entre diferentes promociones, situación que se prolongó hasta varias décadas después cuando quisieron acusar a la resistencia contra el golpe de Estado de recibir armas de Nicaragua, acusación que fue ampliamente divulgada pero que nunca se sostuvo con detenciones y decomisos del arsenal denunciado.No es casual que el actual presidente apoye su imposición autoritaria con la presencia de militares y policías militares: no es nada casual que tiendan a parecerse en la argumentación…
 Más allá del drama asociado a esta crisis migratoria, hay hechos que se destacan positivamente y que son resultado directo de la crisis y del escándalo internacional que exibió la situación real de Honduras ante el mundo. Destacamos seis:
 1) EL FRACASO DE LA POLÍTICA DE SEGURIDAD que se concentró en combatir el narcotráfico para atender compromisos con Estados Unidos, descuidando el control de la violencia y delincuencia que agobia a los hondureños en el día a día, potenciando el papel de las fuerzas armadas en tareas policiales y obligando a la sociedad hondureña a financiar esta situación irregular con el pago de la tasa de seguridad de cuyo uso no se rinden cuentas y se protege con una ley de secretos que constituye un ataque frontal a la transparencia.

2) EL PAPEL SUBORDINADO Y LAMENTABLE DEL GOBIERNO HONDUREÑO ANTE EL GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS. Ha bastado una advertencia del presidente de ese país, amenazando con suspender “la ayuda” (que como bien dicen los migrantes: “¿Cuál ayuda, si nunca la vimos?”) para que este corra desesperado a ver como soluciona esto para tranquilizar al otro y que vea que entre todos están resolviendo, aunque para ello utilice su fuerza policial militar para ¡impedir la salida de los hondureños por los puntos fronterizos, violando el derecho constitucional a la libre movilidad! ¡Que cuadro más

terrible verlo haciendo intentos desesperados y vanos por contenerlos! ¿Será que debemos asumir que si ya se violó la Constitución una y otra vez sin recibir castigo, lo puede volver a hacer confiando en que la impunidad lo siga cubriendo?
 3) EL FRACASO DE LA INVERSIÓN SOCIAL destinada al combate a la pobreza y la mejoría del índice de desarrollo humano que incluye salud, educación y condiciones de vida, resultando un panorama desolador en equipamiento y abastecimiento de hospitales, escuelas y seguridad social en todo el país.
 4) EL FRACASO DE LA POLÍTICA ECONÓMICA, que ha sido incapaz de generar empleo y satisfacer una necesidad fundamental de la sociedad hondureña, apoyándose en un endeudamiento interno y externo que ha comprometido el futuro de varias generaciones.
 5) EL AGRAVAMIENTO DE LA CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD con lo cual se cercena el presupuesto destinado a satisfacer las necesidades sociales, reduciendo las esperanzas de la población y estimulando con ello la expulsión de miles de migrantes.
 6) LA CRISIS MIGRATORIA ES LA FACTURA QUE EL TIEMPO LE PASA A TODOS LOS QUE APOYARON LA REELECCIÓN ILEGAL Y EL FRAUDE ELECTORAL que colocó al presidente actual en la silla presidencial violando la Constitución de la república y burlando descaradamente la voluntad de la ciudadanía que acudió a las urnas, creyendo que era ella la que iba a elegir a sus máximas autoridades.
 Cuando el sistema se cierra y anula las esperanzas de la gente produciendo una terrible sensación de indefensión y abandono, no le queda más alternativa que irse del país y se va huyendo con la expectativa de encontrar en otro lugar lo que aquí les fue negado. Cuando esto sucede no se necesita a ningún lider opositor, a ningún “agitador de oficio” y eso lo han demostrado los miles y miles de migrantes que se han ido desde hace muchos años y que continuarán haciéndolo individualmente o en grupos. Aquí encajan muy bien las palabras proféticas de José Saramago:
 “El desplazamiento del sur al norte es inevitable; no valdrán alambradas, muros ni deportaciones: vendrán por millones… Las trompetas han empezado a sonar… necesitaremos políticos que sepan estar a la altura de las circunstancias”… Lo que nunca pensó el premio Nobel de Literatura cuando vaticinó esta situación para Europa, es que esos políticos que debían enfrentar esos desafíos serían presidentes corruptos, violadores de la Constitución de la República, controladores de los otros poderes del Estado y violadores de los derechos fundamentales de la ciudadanía. ¡Estoy segura de que pensó en otro tipo de políticos…! ¡A los hondureños y solo a los hondureños nos toca decidir y escoger a los que sepan estar a la altura de la crisis! Y si nos equivocamos, la factura será para nosotros y deberemos pagarla como corresponde… ¿Harán lo mismo los que lo escogieron y evidentemente se equivoca