Domingos de Anton Julian - LAS VULVAS Y LAS MALVAS



1. A partir de una determinada edad nos equivocamos:
confundimos a los calendarios con los abecedarios
los recuerdos se cruzan con las cruces
las edades desaparecen, o simplemente se extinguen
y las vulvas de la primera hora, apresuradas
se convierten en las malvas radioactivas de la aurora.

2. Cuando irrumpe el humo donde corea no es del norte
alcanzando dimensiones planetarias,
la noche llega a su punto G, la negrura avanza
y la respiración no alcanza, es difícil diferenciar
sin premeditación ni mucho menos con alevosía,
el aroma secreto de las vulvas, del ardor rosado de las malvas.

3. Dicen que con el correr del tiempo
la poesía adelgaza, se ahueza, palidece
y como las mujeres viejas tres cuartos
de cogote, una percha en el escote bajo la nuez,
las malvas aparecen y luego desaparecen
o caen desmayadas en la morada de las vulvas.

4. Dicen además que durante el invierno
las malvas se confunden con la filosofía de las vulvas
y la filosofía se confunde con el tiempo de la muerte.
Aseguran también que el día del juicio se avecina,
y por eso nadie que no sea un contra-poeta tan grandioso
como soy yo, está preparado.
                                                                                         Para irse.

5. Pueden ser esas las razones por las cuales en mi jardín
(o en lo que quedó de él después que estalló la bomba atómica coreana)
no diviso más a la apertura misteriosa de las vulvas.
Solo veo a las malvas. Nada más que a las malvas. 
                                                               Ah!: a esas malvadas malvas.




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