Fernando Mires – EL ARTE, LA POLÍTICA Y GUSTAVO DUDAMEL


Sé que el artículo que voy a escribir no está orientado hacia un público especializado. Por eso no será fácil abordar el tema. Quiero escribir sobre las relaciones entre arte y política como consecuencias del vendaval de agresiones que ha desatado una parte de la oposición venezolana en contra del exitoso y joven director de orquesta Gustavo Dudamel.
Dudamel ha sido acusado por una parte de la oposición del “delito” de no haber roto con el chavismo ni haber tomado posiciones frente al régimen que impera en su país. La dificultad que asoma es que para abordar este tema es ineludible hacer un intento, por breve que sea, para cotejar la especificidad de lo artístico y de lo político. Lo intentaré.

1. Arte
Si voy a hablar de arte tengo que recurrir a quienes mejor han intentado entender el sentido de su ejercicio. Confrontado con el tema, los primeros nombres que llegan a mi mente son los de Nietzsche y Heidegger.
Según el Nietzsche de Así Habló Zaratustra y del Nacimiento de la Tragedia, el arte surge de la “voluntad de poder”. No obstante ese poder no tiene nada que ver con el poder ejercido sobre las personas y las cosas. Mucho menos con el poder político. Se trata de un poder extracorporal pero que, por paradoja, debe ser alcanzado con y a través del cuerpo. Un poder extrasensorial pero que a la vez debe ser conquistado con el uso limitado de nuestros sentidos. Un poder cuyo “sí mismo” está destinado a acceder a otra realidad  pero que a la vez usa como punto de partida la realidad que habitamos. En breve, se trata de un poder metafísico.
El arte lleva de por sí  una práctica metafísica o trascendental. Sin trascendencia, según Nietzsche, no hay arte. Esa es una de sus proposiciones centrales en Zaratustra.
En El Origen de la Tragedia, Nietzsche se distancia un tanto de la contradicción entre la esencia metafísica e inmanencia apariencial (sensorial) y propone un dualismo no antagónico entre lo dionisiaco y lo apolíneo. Lo dionisiaco corresponde al estado de embriaguez y éxtasis.
El arte, cualquiera sea su expresión, no puede prescindir del desvarío, afirma Nietzsche. Por esa razón el devenir del arte no transita por caminos rectos sino por laberintos. El artista presiente lo que busca, mas no lo sabe. Hacer arte supone confrontarse con un continuo perderse en sí mismo. El arte es tormentoso, es pasional y en sus orígenes, desenfrenado. Por eso Dioniso, dios de los placeres, a fin de no sucumbir aplastado por el peso de sus pasiones, necesita de Apolo, el dios del equilibrio, la perfección y la armonía. Pero para poner en orden a las pasiones, Apolo también necesita de ellas. Entre Dioniso y Apolo se establece entonces una relación de fraternidad e incluso de complicidad. De la comunicación entre ambos surgirá el arte. Sin uno o sin el otro, todo arte será un remedo del arte.
Heidegger, profundamente nitzscheano, continúa el pensamiento de Nietzsche, sobre todo en el primer tomo de su tratado sobre Nietzsche (son tres). Según Heidegger, el arte no termina en las cosas, no es cósico. Trabaja en y con las cosas pero en busca de una –este es concepto central en Heidegger- “apertura”.
La “apertura” se encuentra, según Heidegger, no fuera de alguna caverna como imaginó Platón, sino en las ocultas profundidades del Ser. En lo oculto, dijo Heidegger, vive la verdad. Arrojar luz hacia lo oculto es, en consecuencia, tarea principal del artista. Sin búsqueda de la verdad no hay arte -aquí Heidegger toma un camino distinto a Nietzsche, camino que transita precisamente en su libro Caminos del Bosque (Holzwege)-. El artista es un revelador de la verdad. El modelo del arte total, así como Nietzsche creyó encontrarlo en la música de Wagner, lo encontró Heidegger en la poesía de Hölderlin.
El arte según Heidegger se aproxima a la búsqueda de Dios pero convertido en La Verdad (Para Heidegger –legado socratiano- Verdad y Belleza son casi sinónimos). Solo a partir de la revelación de lo oculto comienza el proceso de la creación artística. (Re-creación, corregiría Ratzinger, pues el humano puede inventar o componer, nunca crear, atributo exclusivo de Dios).
El arte, al “desocultar” lo oculto, nos lleva a reconsiderar la existencia en el marco de otra historia, o lo que es igual, de otro tiempo distinto al de nuestra existencia. De tal modo, gracias al arte, salimos, al igual que Nietzsche, desde el más acá hacia el más allá, con la diferencia que, según Heidegger, ese más allá no esta fuera del más acá sino en los lugares más recónditos, quizás en el fondo mismo de nuestros corazones. La “apertura” para Heidegger es en cierto modo un regreso: un regreso hacia la esencia del Ser.
Y bien. Dejaremos en este punto esta síntesis acerca de la esencia del arte para dirigir la vista hacia ese otro espacio que nunca Nietzsche y Heidegger exploraron. Nos referimos al espacio de la política. Un espacio hacia el cual se atrevió a caminar, aunque muy sola, Hannah Arendt. A lo largo de ese camino podemos descubrir, guiados por Arendt, la enorme antítesis que existe entre el pensamiento artístico y el pensamiento político.
2. La Política
La antítesis entre ambos pensamientos explica a su vez la hipertensión que existe entre esos dos modos del ser, el del estar aquí y el del ser fuera de sí. La política, en efecto, no está situada en las profundidades del ser sino en su mera superficie. Sobre esa superficie se erigen las ciudades y en ellas debaten los ciudadanos sobre las cosas de este mundo. La política por lo mismo reside en el nivel de las apariencias, nunca en el de la trascendencia. Y mucho menos en el de las esencias. Una política no superficial no sería política. De la política no debemos esperar ninguna redención.
La política, a diferencias del arte, tiene lugar –afirma Arendt- bajo la luz de lo público (¿Qué es Política?). Su objetivo no es la búsqueda de la verdad sino, simplemente, de mínimas certidumbres. Para defender nuestras certidumbres, luchamos unos contra otros, pero al mismo tiempo establecemos compromisos. La política, luego, no es trascendente, sino radicalmente inmanente. Su práctica no se deja regir por las pasiones, ni por el amor, ni por el odio, sino que por una razón instrumental que nunca puede ni debe regir la actividad artística. Arte y política son en ese sentido excluyentes. Como el agua y el fuego, nunca podrán juntarse. Así se explica por qué casi no existen políticos dedicados al arte (a menos que consideremos como arte los mamarrachos que pintaba Chávez). A la inversa, cada vez que los artistas han intentado incursionar en política, los resultados, salvo raras excepciones, han sido catastróficos.
El arte actúa hacia lo desconocido. La política, en cambio, actúa sobre la base de lo existente. Sin acontecimientos no hay política. La política, en fin, no es actividad metafísica sino existencial. Todo proyecto encaminado a elaborar una política trascendental y metafísica, lleva, según Arendt, al totalitarismo (Los Orígenes del Totalitarismo) es decir, hacia el fin de la política. Tesis verificada durante los totalitarismos nazis y comunistas.
Con estos apuntes ya es suficiente entonces para percibir por qué los caminos del arte y la política están separados por campos minados. Esa es la razón, además, por la cual los artistas enfrentan una contradicción insalvable. Como habitantes de la ciudad, deben cumplir obligaciones ciudadanas y a veces asumir tareas políticas. Como artistas, están condenados a distanciarse de las cosas de este mundo.
Desde que hay política y arte, el dilema para todo artista ha sido: o poner la política al servicio de su arte o poner su arte al servicio de la política. Si elige la primera vía, será denostado por sus conciudadanos. Si elige la segunda, dejará de ser artista para convertirse en un mercenario al servicio de poderes circunstanciales. Por eso muchos artistas eligen un camino intermedio. Ese parece ser el elegido por el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel.
3. Dudamel
Gustavo Dudamel decidió a muy temprana edad -siguiendo la línea de su maestro José Antonio Abreu, fundador del sistema nacional de Orquestas y Coros Juveniles- aceptar la colaboración del gobierno de turno como venía ocurriendo desde los años ochenta. El precio módico fue rendir respeto al gobierno sin poner la música bajo su servicio exclusivo.
Dudamel ha intentado, como miles de artistas en el mundo, un compromiso desde el reino de la música con el reino de este mundo. El problema es que esa solución intermedia no ha sido entendida por gran parte de la oposición política venezolana. Situación inédita en la historia de la música. Mientras más éxito alcanza Dudamel, más aversión despierta en sectores de la oposición. Los medios afines al chavismo tampoco lo glorifican. Seguramente esperan de él una toma firme de posiciones, loas al poder y juramentos de fidelidad a Maduro. Tampoco lo han logrado. Dudamel, simplemente, no quiere hablar sobre política. Decisión que contrasta con la de otros artistas latinoamericanos quienes pese a que intentaron opinar sobre política, jamás despertaron el odio concitado por Dudamel entre sus con-nacionales. Pensemos por ejemplo en dos muy grandes. Neruda y Borges.
Pablo Neruda nunca ocultó su militancia en el partido comunista. Pero su poesía era admirada más allá de su partido. Dos de sus mejores amigos no eran de izquierda. Hernán Díaz Arrieta (Alone) eximio y ultrareaccionario crítico literario de El Mercurio, nunca ahorró loas a Neruda. El escritor Jorge Edwards, al final de la vida de Neruda, fue confidente del gran poeta. Neruda, pese a ser comunista, iba mucho más allá de la dicotomía izquierda-derecha. Como Dudamel cuando dirige, Neruda, aún en su poesía política, estaba más allá de la política. Para mí Neruda –no pido a nadie que comparta mi opinión- era y es “la poesía”.
El caso de Jorge Luis Borges es aún más interesante. Siempre Borges presumió de anti-político. Pero pocos escritores han destilado más veneno político que Borges en contra del peronismo, del comunismo y del “progresismo”. Sin embargo, todas esas corrientes lo respetaron. Los escritores peronistas –son muchos- se declaran en su mayoría, devotos de Borges. Borges, para la intelectualidad argentina y gran parte de la latinoamericana, es el maestro. Si se quiere bromear un poco, Borges es el Maradona de los artistas e intelectuales de su nación (lo escribo con cierta sorna: Borges odiaba al fútbol)
Podríamos decir palabras similares de otros grandes como García Márquez (El “Gabo” es símbolo nacional) Octavio Paz e incluso Vargas Llosa cuya actividad política ha sido más que profusa. Los éxitos logrados en el exterior por esos escritores han sido celebrados por la inmensa mayoría de los habitantes de sus respectivos países quienes han sabido deponer diferencias cuando llega el momento de honrar a sus glorias nacionales. Eso lamentablemente no ha ocurrido en Venezuela con respecto a una de las figuras más representativas de la música contemporánea: Gustavo Dudamel.
En el campo de la música es difícil encontrar a alguien que haya elevado tan alto el nombre de su nación como Gustavo Dudamel. Ya sea en los Ángeles o en Gotenburg, en Chicago o en Stuttgart, en Nueva York o en Viena, ha ganado un reconocimiento internacional sin paralelo en la historia de la música latinoamericana. Hay directores de orquesta que ya lo comparan con Leonard Bernstein. Pocos han logrado sentir el espíritu de Mahler o de Brahms de un modo tan intenso. Verlo dirigir la cuarta de Brahms es un espectáculo. Dudamel no solo dirige, “vive” en Brahms.
Adonde vaya Dudamel será visto como embajador artístico, no de un gobierno, sino de una nación. Gracias a Dudamel muchos amantes de la música se han enterado de que Venezuela no solo produce petróleo, reinas de belleza y militares corruptos. Quieran o no, los venezolanos, no solo los chavistas, tienen una deuda con Gustavo Dudamel. Más grande será cuando llegue el momento de desagraviarlo frente a los indecibles insultos que le han propinado miembros de exaltadas fracciones de la oposición por el hecho de haber decidido, antes de su concierto de Nuevo Año en Viena, no dar opiniones políticas sobre su país.
Claudio Arrau, el genial pianista chileno, también tomó en su tiempo la decisión de Dudamel. Ni siquiera en los más feroces días de la dictadura militar quiso hablar sobre política. Todos, derecha e izquierda, si no lo entendimos, lo respetábamos. Y en sus giras íbamos a escucharlo no porque nos interesara su posición política sino porque llegó a ser el mejor especialista en piano de Beethoven y, además –hay que decirlo- porque era chileno, nacido en Chillán. Al igual que ayer Arrau, grandiosos pianistas rusos, algunos de ellos, emigrantes por razones políticas, viajan hoy por el mundo y ninguno opina sobre el régimen de Putin. Solo en Venezuela vilipendian a Dudamel porque no eleva su voz frente al régimen que azota al país.
Por cierto, hay también grandes músicos que como ciudadanos toman opciones políticas y en algunas ocasiones ponen sus talentos al servicio de una causa. La soprano Anna Netrebko -de quien se dice es la heredera de la Callas- y el magnífico director Valery Gergiev, no han vacilado en rendir homenaje al zar Putin en sus presentaciones. Muy bien, es su derecho, pero no es su obligación. Del mismo modo, la venezolana Gabriela Montero, pianista de reconocimiento internacional, ha llegado a componer piezas musicales a favor de una Venezuela democrática. Puede decirse lo mismo: es un derecho, pero no es una obligación. Y mientras alguien cumpla con las leyes y normas de un derecho universal que garantiza tanto la libertad de opinión como la libertad de no opinar, ni Montero ni Dudamel pueden ser objetados.
El autor de estas líneas comparte la opción política de Montero y a la vez acepta la opción de Dudamel. Pues compartir y aceptar son cosas diferentes. No hay ley moral o jurídica que obligue a los artistas a tomar o a no tomar decisiones políticas. Gracias a Dios. De ahí mi absoluta incomprensión frente a esos sectores afiebrados de la opinión pública venezolana que, al enjuiciar a Dudamel, se dejan regir por el lema totalitario: “o estás a favor o en contra de nosotros”. En nombre de su oposición al chavismo esos sectores han hecho suya la lógica del chavismo.
Evidentemente en Venezuela hay dos grandes conflictos. Por una parte, el de la oposición-gobierno. Por otra, el de una cultura democrática frente a otra muy antidemocrática. Esta última no solo reside en el chavismo. Atraviesa, además, de lado a lado, al conjunto de la oposición. Incluso, me atrevería a decir, una parte de la oposición, no sé cual es su magnitud, ha sido facistizada por el chavismo (si es que no lo estaba antes).
Haciendo una revisión a través de las redes sociales sorprende la magnitud e intensidad de las invectivas en contra de Dudamel. Dejemos de lado al hampa tuitera, esos criminales del teclado que proyectan sus complejos de inferioridad en contra de seres muy lejos de su nivel. Lo que sí asombra es que personas ponderadas hayan caído en el mismo frenesí anti-dudamelista. Razón de más para pensar que el problema no reside tanto en Dudamel sino en la propia oposición venezolana. En ese sentido parece ser evidente que Dudamel funge en estos momentos como chivo expiatorio frente a agresiones que no habían logrado encontrar un objeto concreto.
El deseo de agresión precede al objeto de agresión, dice una conocida tesis freudo-lacaniana. En efecto, Dudamel ha pasado a ser objeto de agresión de una tendencia política que no ha podido lograr sus objetivos de poder. Ya sea por una conducción errática, o por la imposibilidad de alcanzar un punto unitario, esa tendencia se encuentra muy frustrada. No habiendo podido derrotar al enemigo, impotente frente a un régimen armado hasta los dientes, ha terminado por desarrollar en su interior una serie de agresiones. Agresiones, que si no encuentran el objetivo, pueden transformarse en autoagresiones o ser invertidas en un objeto sustitutivo del enemigo (en este caso Dudamel). En las redes sociales, sus actores han optado por las dos vías a la vez. Por una parte se injurian de modo abominable entre sí. Por otra, descargan un increíble odio en alguien que ni siquiera es un político. Un profesional serio, un joven exitoso, un propietario de esa mercancía que no se vende en las farmacias: talento.
Por cierto, hay quienes hacen la separación entre el director Dudamel y el hombre Dudamel. Aducen que reconociendo el valor del primero, se pronuncian en contra del segundo aunque sin ahorrar epítetos (desde colaboracionista hasta hijo de perra). Desde un punto de vista formal esa es una posición correcta, pero desde el punto de vista político no lo es. Y no lo es por la sencilla razón de que Dudamel no es un político. Su mundo, como hombre y como artista, es musical.
Lo que más llama la atención es precisamente que la mayoría de los enemigos (¿políticos?) de Dudamel no polemizan con el director por el hecho de que este haya emitido una opinión sino por lo contrario: por el hecho de no haberla emitido. El manido argumento al que recurren es que, ante la situación que vive Venezuela, nadie puede ser neutral. Paradójicamente esa fue la misma posición que levantaron los nazis y los comunistas en sus respectivos países. En situación de guerra interna y externa -aducían- la neutralidad es colaboración. ¿No es la misma tónica empleada por Maduro cuando califica a toda la oposición como “enemigos de la patria?”.
Hannah Arendt, será preciso recordar, distinguía dos enemigas de la política: la despolitización y la sobrepolitización. La despolitización o apatía política lleva a la desintegración de una sociedad. La sobrepolitización, al convertir a todo en política, anula las diferencias entre lo político con lo no político (la intimidad, la religión, el arte) dándose así las condiciones para que aparezca la tentación totalitaria. Y bien, me parece que en estos momentos Venezuela vive un avanzado grado de sobrepolitización.
Afortunadamente he podido observar en las redes muchas posiciones razonables que no señalan a Dudamel como el enemigo número uno de la oposición, que llaman a centrar la acción frente a objetivos políticamente definidos (entre ellos la lucha por elecciones libres y soberanas), que reclaman una separación entre la política con los otros espacios de la vida ciudadana. En fin, opiniones que creen en una lucha democrática realizada por personas democráticas
Personas que creen en las diferencias, en la libertad de opinión y por lo mismo en la libertad de no opinar. Personas convencidas en que quienes cumplen con las leyes y con la moral normativa que de las leyes se deduce (l’esprit des lois según Montesquieu) no pueden ser juzgados ni condenados por nadie. Personas que no se dejan regir por una supuesta moral universal situada más allá de todo tiempo y lugar. Personas que creen que el debate político hay que llevarlo a cabo con políticos y no con cantantes, jugadores de fútbol y directores de orquesta. Personas, en fin, que han hecho suyo uno de los lemas más felices de Rosa Luxemburg: “La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa diferente”
Pienso que esas personas conforman la mayoría de la oposición venezolana. Quiero, además, creer que así es. Porque si no fuera así, seguir apoyando a esa oposición no valdría la pena.




Comentarios

  1. Muy interesante su opinión sobre este tema. Solo me quedaría la duda de saber si Dudamel participaría en un concierto a favor de los presos políticos, por ejemplo. Así como participó en varios eventos del oficialismo. No parece haber coherencia entre lo que dice y lo que hace. Y creo también que como figura pública internacional sería importante que pudiera no pecar por omisión frente a los horrores que vivimos. Que por cierto aprovecho la imagen de su escrito para decirle que en Venezuela si no hay medicinas en las farmacias, menos aún talento.

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    1. ¿Presos politicos? No. Sanguijuelas presas, si

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    2. es fácil dejar un comentario despectivo desde el anonimato

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  2. Sencillamente extraordonario este anàlisis de don Fernando, con quien comparto la idea de no condenar a la hoguera a mi paisano Gustavo Dudamel. Puede el excelente artista nacional pensar como le plazca polìticamente hablando, porque de eso se trata la de3mocracia. Dudamel a mi juicio trasciende a su gentilicio y se convierte en ciudadano de un mundo multipensante al quew ofrece sin condiciones su enorme talento. Tanto admiro a Gabriela Montero como a Gustavo Dudamel.

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  3. Muy de acuerdo con usted. Reitero que es lo mejor que he leído acerca del tema. Gracias por publicarlo. Yo mismo he sido uno que, en la desesperanza, aun cuando le he dado el beneficio de la duda y he escrito ampliamente al respecto, he llegado hasta el umbral del ataque contra él. Tal vez suceda que como Dudamel es exitoso, de primer orden en su especialidad, del lado bueno del ser humano, de calidad mundial, individuo que además piensa y su desempeño es producto de sus esfuerzos en lo intelectual y lo académico, amén de sus aptitudes innatas, es pues por definición la antítesis de un chavista para nosotros los opositores, esperamos entonces que sea él uno de los nuestros y oponga al chavismo a rajatabla, que lo diga y lo publicite y que no sonría cuando esté en presencia de sus capitostes. Una especie de celo porque es el mejor en su clase y no aceptamos que pueda haber gente de valía dentro de las filas del enemigo. Suelo pensar que esa posición suya, inteligente y valiente a fin de cuentas, algún insomnio habrá de costarle.

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  4. Nos has brindado dos temas que me apasionan: El arte y la política. No ejerzo la política ni conozco sus secretos matices. Del arte soy un fervoroso seguidor. Por la música he logrado (a medias) componer poesía y cuento (que es también una expresión poética), hermanas en forma y contenido que nos ofrecen belleza y armonía: El cosmos.
    He seguido a Dudamel como director destacado y no tengo razones para criticarlo cuando yo mismo nunca he sido político. En la Univocidad (UCV) mis amigos ignacianos del partido social cristiano me decían en chanza que yo estaba retirado “últimamente” de la política, y aceptaba el comentario en su oculta verdad.
    De modo que te doy mi agradecimiento por esta lección de buena política que hace de ti un filósofo y un poeta: Un pensador de lo real y lo maravilloso.
    Un abrazo
    Alejo

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  5. La gente civilizada no puede ignorar las causas nobles de la época en que le tocó vivir. Si lo hicieren serían cómplices de la barbarie. Ser artista no exime a nadie de su deber como humano. Esto no es una lucha política, es una lucha contra la esclavitud. Una persona con tan extraordinario talento tiene aún mayor obligación de señalar el camino.

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  6. Siempre he considerado a Dudamel como un artista excepcional, que posee condiciones excelentes y dones bien manejados por él, que los ha sabido convertir en arte de gran altura. Me siento orgulloso de su talento y sus dotes de músico. No me siento agredido por su indiferencia o por su abierta o velada participación con el chavismo. Ya llegará la hora cuando la ponzoña del odio, violencia y agresión no No nos siga envenenando el alma.

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  7. pero los artistas tenemos opiniones politicas y mas cuando se refieren al ser Humano y que ese gran artista Dudamel de responsabilidad de ejemplo a seguir es muy decepcionante que no la tenga no sugnifica que no tenga su corazon politico todos los tenemos pero el significado del bien esta por encima de todo eso

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  8. TODOS LOS CELEBRES ARTISTAS QUE MENCIONA, TENIAN SU POSICION POLITICA Y LA PROCLAMABAN PUBLICAMENTE. LOS DIFERENTES GOBIERNOS DE LOS PAISES QUE REPRESENTABAN, RESPETABAN SUS IDEAS.EN EL CASO DE DUDAMEL, SI EL OPINA SOBRE LA GRAVE SITUACION DE VENEZUELA, ES EL GOBIERNO QUE LE DEBE RESPETAR SU OPINION SIN QUE SE LE AFECTE SU MAGNIFICA TRAYECTORIA, PERO EN EL CHAVISMO, ESO NO SUCEDERIA Y LE QUITARIAN LA REPRESENTACION DEL PAIS SIN PENSARLO DOS VECES.

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  9. Magnifico escrito, con una sola observación cualquier acción es politica y no necesariamente partidista.

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  10. Agradecido por su pedagógica distinción. Elementos epistemológicos que recuerdan a Platón, Aristóteles, Santo Tomás de Aquino, Descartes, Kant y otros filósofos mas contemporáneos.

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  11. Excelentes reflexiones!!! Las comparto!!!

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  12. Lo que se critica de Dudamel no es su neutralidad sino el continuo acercamiento a un régimen impresentable y totalitario y el absoluto desconocimiento de aquellos que quieren salvar a su patria de un proceso que no puede decir que no existe.

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  13. Distinguido Sr. Mires, leo su escrito y celebro su extenso artículo como producto de una legítima preocupación de fondo, que lo insta a escribir -con depurada investigación y buenas razones, sobre las que fundamenta sus conceptos- a no dudarlo, una sustentable defensa de la figura de Gustavo Dudamel y su prestigio como artista, que nadie escamotea a fuer de parecer mezquino. Coincidiendo en muchos postulados acerca de su interesante exposición acerca de la política y su conexión con el arte, debo agregar sin embargo una cuarta posibilidad a su clara visión con respecto a la posición del artista, que es la muy difícil de mantenerse por completo al margen y no tomar partido, que no es el caso que Ud. toca.

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  14. Dudamel debería sentirse afortunado que en su especial situación –de ostensible inconsistencia en su formación humanística, grave desorientación de su responsabilidad social como artista formado en su país, poco tino en sus declaraciones y mustios conceptos emitidos-tenga en Ud. un documentado y ardiente defensor. El problema con Dudamel no radica en su éxito, Sr. Mires, sino en la inherencia directa de la dinámica social del gobierno y su proyección hacia el manejo de las masas, para la que tanto las Orquestas del "Sistema" como el mismo Dudamel, han servido, con la aviesa intención política –lo sabemos todos- de "distraerles" del peso y las difíciles circunstancias sociales circundantes. Si algo ha sostenido y proyectado a Dudamel, aparte de su innegable talento y estudio, han sido las ingentes cantidades de dinero que el Estado venezolano ha invertido en su carrera, desde que era un aventajado estudiante en Barquisimeto, que a instancias del apuntalamiento y conexiones políticas de su "maestro" Abreu (Abreu NUNCA cursó estudios para formarse como Director de Orquesta, Ud. y cuantos lo ignoren deben saberlo), logró posicionarse internacionalmente. Inicialmente y en un segundo intento si mal no recuerdo, se hizo acreedor del “Anillo de Mahler” en Alemania y de allí en adelante, su trayectoria siempre en ascenso, ha contado en todo tiempo no sólo con el auxilio y el apoyo institucional de la orquesta -en la que comenzó como instrumentista-, sino también muy especialmente, con el fondo monetario de las arcas estadales, léase el dinero de todos los venezolanos y es allí donde reside el especial punto de señalamiento. Nunca antes en la historia musical del país, músico alguno había sido objeto de semejante y permanente empuje fuera de nuestras fronteras –nombres notables tenemos entre Directores de Orquesta nacionales precedentes a él y mucho mejor formados, Juan Carlos Núñez, a la sazón Premio Nacional de Música en dos oportunidades y en vida y Alfredo Rugeles, por decir lo menos-. Se entiende sí, que debido a su juventud fuese apuntalado, mas tal proyección repito, ha estado fuertemente afianzada sobre el erario nacional, que ha pagado en cash, cursos, viajes, talleres, concursos y viáticos con pasajes de avión y lujosas estadías incluidas, a cada país a los que junto con la Orquesta, se ha dirigido a mostrar sus condiciones artísticas. Eso, en un momento en el que, bien es conocido por Ud. y por todos, las divisas escasean y muchos trabajadores de la Cultura deben mendigar por una misérrima ayuda mensual que les permita sobrevivir y en alguna medida, poder llevar a cabo algún proyecto. Y esta ayuda si bien legítima y merecida, Sr. Mires, comporta UN COMPROMISO PÚBLICO no sólo con el país mismo, sino con el gobierno de turno. Así de simple. El problema no es el éxito, sino sobre lo éste que se fundamenta, no soslayemos. El problema es el usufructo escandaloso, desequilibrado y excesivo de la inversión estadal en su carrera, ejercido desde un régimen delincuente, excluyente, forajido y represor, con el que él a sabiendas, se ha permitido coquetear. Y eso, Sr. Mires, no puede ser tomado más que como apuesta de un desequilibrado, un cínico, un desvergonzado, un hipócrita o un fresco aprovechado, pero nunca y léalo bien, de un inconsciente. Por otra parte, ya cumplido su objetivo y habida cuenta del éxito, ya el régimen autoritario pesa suficiente como para perturbar junto al nombre de tan incómodo país, tanto como la orquesta que fungió de laboratorio de pre-estrenos. Ambas “cosas” importunan ya para sus planes, a los que es preciso dar vía libre sin cortapisas ni recuerdos incómodos. Punto. Esta quizá sean las primeras de muchas diferencias que lo apartan de figuras por Ud. mencionadas.

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  15. Nombres muchísimo más célebres de la música académica y con posturas mucho más honestas que la de Dudamel se encuentran entre las listas del exilio, impelidos por la ferocidad de los regímenes con los que no comulgaron: Rachmaninov, Stravinsky y Prokofiev, por ejemplo. Laureados contemporáneos latinoamericanos de otras disciplinas figuran igualmente en la lista por los mismos motivos, como Fernando Solanas, Julio Cortázar, Augusto Roa Bastos, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, por nombrar algunos y Rómulo Gallegos para no ir más lejos.
    Con respecto a personalidades por Ud. referidas, Claudio Arrau no fue sólo un pianista de excepción, sino un ser humano con consciencia social que abandonó la Alemania nazi donde estuvo radicado para apartarse de la barbarie, con la que jamás coqueteó. Tampoco hay noticias referentes a que Gabriela Montero haya ofrecido un concierto oficial a algún país señalado por irrespeto flagrante a los Derechos Humanos. Y toco tan áspero punto, pues aún sigue siendo de ingrata recordación su concierto oficial y en cadena nacional en la Casa Amarilla, en honor a los corruptos del régimen, muy notorios y arrellanados todos al lado del “maestro” Abreu, mientas sus hordas de asesinos uniformados arremetían contra los estudiantes.
    Jóvenes aún menores que Dudamel, a la misma hora y a pocos kilómetros de distancia, eran destasajados hasta los huesos por la Guardia Nacional por ejercer legítima protesta, con perdigones y ganchos para colgar reses. Pero claro, eso no es asunto del joven director que permanece tan fuera “del reino de este mundo”, tanto, que lo hace lucir completamente insensible e impermeable a toda circunstancia que no sea de índole musical

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  16. Así las cosas, se hace muy escarpada su defensa e imposible de apoyar la impronta “que la sangre que corra y la música que suene”. Lo siento, Sr. Mires.

    Resulta cuanto menos temerario su intento en pretender equiparar la talla humana y filosófica de nada menos que Borges y Neruda con el bisoño Dudamel, cosa que no hace más que desfavorecerle, constatado ya públicamente el primitivo nivel de sus declaraciones. La diferencia entre estos monstruos sagrados de la literatura latinoamericana a nivel mundial y el venezolano –aparte de su preponderancia intelectual, claro está-, es redondamente, la honestidad. Ninguno de los dos soslayó nunca sus simpatías o antipatías políticas, ninguno utilizó caretas para jugar al inocente y al “yo no fui”, ninguno de los dos hizo acto genuflexo ante lo que claramente adversaron; de allí el respeto que hasta hoy inspiran y la fama que en buena lid y para la posteridad ganaron

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  17. Imposible no recordar aquí el derrumbe de la rutilante carrera de Von Karajan; caído en desgracia, señalado y repudiado en pleno por la Filarmónica de Berlín -que tantas veces dirigió- gracias a su comprometido pasado militante en las juventudes fascistas.

    Es de agradecer su don de empatía para tratar de exponer la complejidad entre el artista y su entorno, Sr. Mires, pero un artista no es un extraterrestre que no respira oxígeno, una criatura de invernadero venido de otros mundos, regido por sus propias reglas. Un artista nace y crece en un entorno social al que se debe, determinado y cambiante, del que se nutre para crecer y desarrollarse. Elegir el arte por talento y vocación no es en absoluto una garantía ni un salvoconducto que ampare de cualquier confrontación, eso está claro. La libertad de opinar o de no hacerlo, tampoco implica obtener per sé -y en tanto y en cuanto quiera plegarse esto a derechos universales-, un escudo contra toda objeción, eso es redomadamente absurdo. Es tal su deseo de defensa a ultranza, que este postulado a la par de descabellado, resulta ingenuo y conmovedor.

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  18. El problema con Dudamel –más allá de su interesante hipótesis acerca de hacerle blanco de frustraciones sociales instauradas- es que ha comido harto del manzano y quiere ocultar el fruto en mano. Imposibilitado, luego suelta y se aleja del árbol, en torpe maniobra. Créame que siento una enorme compasión por él, pues su fama es merecida a su talento, pero incompatible a su estatura humana.
    Ciertamente nadie esperaría ni de Dudamel ni de Anna Netrevko un debate político en la ONU, pero ello estimado Sr. Mires, de acuerdo al derecho social, no elude ni la posibilidad de ser cuestionados o señalados por sus acciones y palabras en tanto figuras públicas, ni mucho menos soslaya el compromiso que como ser humano y ciudadano tiene cualquier artista.

    Cordiales saludos.











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  19. Viva la música y el talento humano de Venezuela

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  20. Cuando hablan mal de un Venezolano exitoso, que brilla con luz propia, y que estoy seguro, ese venezolano, sabe que su luz, fue encendida, por la vela que dio, da y seguirá prendiendo infinitas luces en cada individuo que tome contacto con esa creación maravillosa, que surgió del sueño de ese gran Ciudadano Venezolano, le hacen, asumir en silencio y estoicismo, todos esos odios de los cuales es objeto.
    El amor, el respeto y el agradecimiento, por ese ser que encarnó un proyecto innovador y maravillosamente humano, que desde el arte, despierta y conecta las emociones más sublimes que ser humano pueda albergar, y que a él, le permitió brillar, y continuar el legado de encender otras luces, hacen que subordine su libertad de expresar su posición ante una determinada situación coyuntural, que por lo demás, está muy lejos de ser causa, de lo que nos ocurre. Ese proyecto del que hablo es el Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas, creado por ese humilde, sencillo, soñador, e inteligente hombre Venezolano llamado el Maestro José Antonio Abreu, quien movido por la fuerza del amor por nuestro país y sobre todo su gente, supo vincular su vocación de músico, con la libertad de cada corazón, que su proyecto pudiera tocar, al mostrarles desde niños, que con la música y su disciplina, se puede lograr desarrollar, hasta hacer realidad el potencial de cada uno de los Venezolanos, y que éstos, con su testimonio, inspirarían a muchos más, a seguír está zenda de vida, que solo despierta alegría y satisfacciones para todos quienes disfrutamos de su arte y sobre todo, de verles realizados como ciudadanos dignos, gracias a un sueño, que con tezón, mucho sacrificio y entrega, hizo realidad un hombre que supo ir sumando voluntades, en torno a su maravillosa causa.
    Atacar al más grande representante de la gigantesca obra del Maestro Abreu, como es ese joven Venezolano que cada vez que levanta su batuta para dirigir las mejores Orquestas y en los mejores escenarios del mundo, nos debe llenar de orgullo y no hacerlo objeto de descalificación.
    Desde mi corazón siento que tanto el Maestro Abreu como su discípulo Gustavo Dudamel, sienten y sufren tanto o más que nosotros, lo que estamos viviendo en nuestra querida Venezuela, pero ellos hacen ese gran sacrificio, de no fijar posición política, por los centenares de miles de niños, que se benefician de esa posibilidad, de sentirse libres, cada vez que, armados con sus instrumentos, interpretan las músicas propias, y del mundo, por horas y horas de ensayos en grupos y en sus casas, para orgullo y alegría de sus familias, vecinos y amigos.
    Cada vez que veo a un niño caminando por las calles de Caracas o me los encuentro en el metro o en las camioneticas y autobuses de transporte público, con sus instrumentos al hombro, siento una gran alegría en el corazón, porque, ése es un Venezolano digno, que está encendiendo su propia luz gracias a la luz de la vela del Maestro Abreu, así como lo hiciera en su momento el Maestro Gustavo Dudamel.
    Este Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas, es y debe ser visto, como un patrimonio cultural de los Venezolanos, es como el Magestuoso Salto Angel, que trasciende lo político, pues siempre formarán parte de la Venezuela que todos nos merecemos.
    Con estas palabras no quisiera generar polémica, pero espero contribuyan a dar al menos, un punto de vista, que es parte también, de las infinitas posibilidades, que surgen de no fijar, en algún momento, una posición determinada.
    No caigamos en la trampa de ver enemigos dónde no los hay y enfoquemos nuestros esfuerzos para transformar la cólera que podamos sentir, en creatividad y el odio, en caridad.
    Venezuela cambió y para cambiarla, CAMBIA!
    Gracias.
    Dr. Rolando Valbuena García.

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  21. Extraordinario artículo, que distingue con propiedad, los certeros comentarios expuestos. Muy bien expuesto.

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  22. La oposición venezolana en su mayoría es implacable y visceral. De lo que ha pasado ha aprendido muy poco.

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  23. Aunque es largo lo que hay que debatir, el artista no tiene que ser político, es más, el arte está reñido con la política. El artista es un visionario, el político trata de ser confuso, para disimular sus ideas, o acoplarse a las que me le convengan a él. Tratar de comprometer a un artista con una forma de pensar la política, es un atropello a su dignidad. El artista debe tener una ideología, esto es otra cosa. Pero su lucha la libra en los escenarios, en los lienzos, frente a una orquesta, fomentando que los niños sin recursos accedan a los instrumentos y los hagan sonar.

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  24. Absolutamente de acuerdo con usted, señor Mires. Es brillante su artículo, como muchos de los que usted escribe. Como venezolano, me he sentido agredido por tantos comentarios vergonzosos de algunos compatriotas en contra de Dudamel. Creo, como usted lo expresa, que Dudamel está en su derecho de no querer opinar, esa también es una opinión válida y respetable. Gracias por ese contundente y brillante artículo, lo publicaré en mi Facebook. Un abrazo desde Caracas y continúe con nosotros, no deje de opinar sobre Venezuela, gracias por su invalorable aporte.

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  25. me parece excelente que un texto como éste oriente la opinión pública de oposición. Me alegra que en la diatriba política disfrutemos del arte y talento de Dudamel, pero mas alegra el alma en saber que la vida sigue a pesar de los fanáticos de ambos lados. A lo mejor, cuando la oposición llegue al poder tendrá su batuta gritando o profiriendo loas al nuevo líder en el trono. De ser así,el Poder lograría su reino. Volverlo todo basura.

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  26. Magistral disertación. Yo tuve un momento de rabia en el tema GD cuando los asesinatos de febrero 2014. Rápidamente entendí lo q expone FM sin dejar espacio para nada más. Gracias de corazón de una venezolana por este artículo.

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  27. Lo que Juan dice que Pedro, dice más de Juan que de Pedro. Porque creo en la libertad de opinión tanto como en la libertad de no opinar. Disfruto igualmente un concierto de Gabriela Montero como uno de Dudamel, porque son unos artistas y dejan siempre en alto nuestro gentilicio.

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  28. Muy justo para con Gustavo Dudamel y cerrado el capítulo

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  29. Me parece muy puesto en razón el análisis de Mires y hay además un detalle que se debe tener en cuenta: Gracias a ese Sistema a veces tan denostado, hay una enorme cantidad de niños y muchachos que nunca en su vida habrían tenido la oportunidad no de tocar un violín, sino de saber que era eso. Esa es una de las grandes hazñas del maestro Abreu Y Dudamel con su silencio defiende al Sistema.

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  30. Comparto muchas de las opinicones del autor, sin embargo pienso que existen contextos donde ha sido lamentable la actuacion personal de Dudamel, yo soy de los que piensa que estar en contra del regimen en su caso, es no solo ser execrado del regimen, sino que este regimen es capaz de eliminar el presupuesto asignado a los miles de jovenes a los que el sistema representa su oportunidad de surgir en el mundo, de este regimen se puede esperar lo peor y mas... ahora bien las acciones de rechazo surgieron mas y mas cuando en febrero de 2014 dirigio en quebrada honda caracas un cocierto mientras en la ciudad mataban estudiantes como si fueran delincuentes, una cosa es pensar en las oportunidades de los jovenes del sistema otra muy diferente es la oportunidad de todos los venezolanos? es la pregunta mas justa que deberia hacerce Dudamel

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  31. ¿No es político Dudamel? ¿No presta su imagen (su arte, su belleza) para soportar un espejismo que pretende ser ideología para engañar? Y cuando calla, prefiriendo no opinar muestra que lo hace conscientemente en búsqueda de enriquecimiento personal, ¿son aquí sinónimos verdad y belleza? ¿Es aquí la belleza el símbolo de la moralidad? desde la teoría Kantiana, donde su característica es estar determinada por si mismo, por los sentidos y a estos no es posible aplicar el termino de libertad, pero si el de la capacidad sensible y de racionalidad, vértice donde confluyen estética e ideal, derivado en conocimiento o bien llamado por Hegel “presupuesto existencial” donde ya no se trata del pensar, sino de la manera, o yendo más allá, aplicando la subjetividad practica de Epicúreo el de “la filosofía como sabiduría existencial y no como sistema”, o de la Feurbachiana donde es fútil el arte, todo pensamiento, desvinculado de su situación histórica.
    Neruda también era político, más honesto porque lo profesaba y cuando guardo silencio aquella primavera de Praga supo que estaba equivocado desde muy adentro de su alma.

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  32. Es siempre un placer leer un artículo bien escrito y un razonamiento bien sustentado. Es la primera vez que leo a Mires. Como venezolana y chavista desde el inicio de este proceso, y no hablo de la llegada al gobierno del Comandante Chávez en el 89, sino desde su llegada a la vida del país en el 92, nos ha hecho mucha falta encontrar opiniones públicas que no busquen destruir al otro. Lamentablemente, las opiniones destructivas tienen más difusión que las posiciones analíticas y respetuosas. Nuestra vida durante los últimos 17 años lo demuestra. El amor que los venezolanos sentimos por el Maestro Abreu y lo orgullosos que nos sentimos por Dudamel deberían ser más difundidos que los twits de quienes usted muy acertadamente llama "criminales del teclado".

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  33. Cuánta gente en Los Ángeles (USA), Gotenburg, en Chicago o Stuttgart, Nueva York o Viena, han aclamado a Gustavo Dudamel, dándole un reconocimiento internacional sin paralelo en la historia de la música latinoamericana. Aquí en Venezuela, una porción escuálida de opositores al Gobierno Bolivariano, antes que sentir orgullo, lo insulta y lo vilipendia (desde colaboracionista hasta hijo de perra), sin ambages, sin consideraciones de ningún tipo, sólo por el hecho de no poder derrotar el gobierno de Maduro y hacerse del poder político. Y así pretenden hacerse de él…!
    Rosa Luxemburg: “La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa diferente”,,,!

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  34. En resumen estamos en un pisa y corre entre dos bandos. Queriendo imponer una sola verdad. Por lo leído nada que ver con política. Entonces me pregunto qué hacen nuestros “políticos democráticos” y “políticos militaristas” en ese espacio, el de la política. Hoy viendo todos los acontecimientos que nos aturden, el dialogo debe ser para construir un proyecto de país y una vez obtenido el consenso necesario en ese punto, todo lo demás. Lograr que hayan elecciones normales en los tiempos que deben ser, será suficiente. Sin duda perderán, vendrán otros, con un norte: hacer lo que hay que hacer con eficacia, no un volver empezar. El chavismo al igual Chavez, Maduro, Cabello, etc, no tengo ninguna duda, serán una pésima historia.

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  35. A Gustavo Dudamel le reconozco sus grandes cualidades de artista, de genio, de excelente director y gran carisma.
    A Gustavo Dudamel lo desprecio por su abyecta sumisión a los deseos del régimen dictatorial que somete a Venezuela y por su cobardía y falta de cojones para decir: Enough is enough! Ya es suficiente!

    El es una figura pública, con una proyección internacional como muy pocos, ganada a pulso con sus extraordinarias cualidades artísticas y eso no se puede discutir. Pero le refuto a Fernando Mires sus argumentos sobre Dudamel, cuando Dudamel se presta a dirigir a la Orquesta Juvenil Simón Bolívar en un concierto para celebrar la inauguración del canal de TVES, o cuando dirige igualmente al mismo grupo, mientras los esbirros del gobierno asesinaban a estudiantes en las calles de Caracas.
    Una cosa es que el dirija a la Orquesta de la ciudad de Los Angeles y se calle su posición política y otra muy distinta que vaya a Venezuela a servirle de títere al gobierno.
    Eso Sr. Mires no lo acepto, eso lo repudio, eso lo denuncio y por eso desprecio a Gustavo Dudamel, con todo su genio artístico y por eso jamás lo iré a ver dirigir, ni compraré grabación que él haya hecho, a pesar de lo mucho que admiro su genio y lo que disfruto de la música clásica.

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  36. Saludos a todos! Muy interesante y erudita presentación del caso nos hace el Sr. Mires en cuanto a política y arte. Pero me parece que adolece de lo humano. Lo que yo crítico de Dudamel no es si opina o no de política. Es si actúa en política. El sr Dudamel actúa en política atendiendo todas las solicitudes del régimen y actuando con ellos. Allí está el centro de mi crítica y desagrado. Pareciera que los intereses están por encima de los sentimientos. Es decir es un tema humano no de arte y política.

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  37. Excelente y denso.
    Coincide con uno de Ibsen Martínez en el País- Por vez primera alguien se atreve a tocar una tecla un tema difícil y publicarla. Está sutily frontalmente en el último párrafo, es sobre el Sistema.
    Vicente Lecuna Torres

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  38. Yo he tenido la fortuna o infortunio de la descalificacion por sencillamente por opinar al respecto.. el sistema nacional de orquesta es un organismo vivo... el maestro Abreu es su maximo exponente y padre y es financiado directamente con presupuesto de la presidencia de la republica, desde hace dos años a tenido un severo recorte, que impacta a muchos de los programas.. que Dudamel se plante darle caracter politico al sistema de orquesta es ejar el camino libre a una partida de forjidos que desean meterle la mano al presupuesto millonario y privilegios que devenga el sistema de orquesta,,, revisen bien a quien puede beneficiar o perjudicar... EL PEO ES QUE AUN NO SABEN LEER ENTRE LINEAS... Dudamel y un grupo de amantes del sistema de Orquesta no se la van a dejar papa a ningun bicho...copien bien lo que les digo

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  39. ¡Excelente artículo! Mis respetos a Dudamel, él es indudablemente un maestro en su oficio, obviamente tiene plena libertad de reservarse sus opiniones políticas. Por otra parte, no le considero tanto un artista de la creación sino de la interpretación. Se que también es compositor, de cualquier forma solo he oído la banda sonora de la película Libertador de Alberto Arvelo que por cierto respalda la tesis fundacional -pero sin fundamento científico alguno- del Chavismo según la cual Bolívar fue asesinado. Ahora que lo pienso, componer para esta película es expresar su opinión favorable para con el mensaje último que la historia quiere hacer llegar, de manera que podría decirse en contra de la tesis que maneja Fernando Mires que Dudamel no solo ha hecho que la política trabaje para su arte sino también que ha respaldado con su arte la tesis política más disparatada. Entonces si seguimos al propio Mires que a su vez sigue a Hannah Arendt, Dudamel "deja de ser artista para convertirse en un mercenario al servicio de poderes circunstanciales." Menudo fango en el que se ha metido el pobre. Yo lo compadezco porque también he sido salpicado por la misma mierda. Pocos venezolanos se salvaran de contaminarse con esa sustancia, más aun viviendo acá en Venezuela. Consecuencia inevitable de la sobrepolitización.

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  40. Querido, Admirado y ahora "excelso" (para mí) Maestro en la distancia Fernando Mires. La vida no nos concede la oportunidadd de tener muuchos docentes como Ud. Mi alimento con sus reflexiones son las de un Ser humanno que aspira a la trascendencia y que encuentra en Ud. la unión de lo intelectual (conocimiento) con la sabiduría de la trascendencia (propia de los maestros espirituales). En mi opinión, personas como Ud. son la "conciencia" que puede acercar a una sociedad a la transformación de la educación para que comience a darse importancia a la "educación de la conciencia" (conciencia como atributo surgido de la unión de nuestra condición humana con nuestra condición espiritual, que se hace responsable de su parte oscura tanto como de su parte luminosa.) Mi intelectualidad se recrea siempre con sus reflexiones, pero esta vez se ha unido a mi "recreo" la emocionalidad extrema (me fue difícil escribir superando el temblor de mi emoción extrema), pues su reflexión se dirige a lo más elevado que tiene el Ser humano, el reconocimiento de su trascendencia desde la humanidad de su condición vulnerable y apetitiva.

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  41. Citó: "(Re-creación, corregiría Ratzinger, pues el humano puede inventar o componer, nunca crear, atributo exclusivo de Dios)." Pero, siendo que somos "imagen y semejanza" podemos crear igualmente. Y, utilizando el tema extraordinariamente desarrollado por usted, Dudamel recrearía a Mahler o Brahms.
    Sergio Figallo Calzadilla

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  42. Esta confundiendo lo inconfundible.

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  43. Todo ser humano tiene una posición política, lo exprese o no lo exprese. En el caso de Dudamel el dice que no lo pueden obligar a fijar su posición porque atentarían a su libertad pero sus acciones han fijado posiciones le guste o no le guste, ya que el deleita al gobierno tiránico mas nunca lo ha hecho por la oposición. Es màs valiente y honesto declararse comunista, socialista y revolucionario y defender sus posiciones que esconder cobardemente lo que se piensa temiendo perder seguidores. Cuando alguien es un artista de verdad será admirado por su arte independientemente de lo que piense y como persona será admirado por defender sus ideas, lo contrario es o cobardīa o intereses. Todos sabemos que Abreu una vez invitó a otro gran artista venezolano a tocar para el gobierno y al negarse le recomendó que si nunca mas quería tener problemas económicos que accediera, es que nosotros como venezolanos sabemos como se amasa la arepa.

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