Fernando Mires - TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR


“Comparto algunas de tus críticas a la izquierda chilena pero yo no podría hacerlas como tú a viva voz. Sería como negar un tiempo importante de mi vida, cuando luchábamos por un mundo mejor. Para mí, hablar como tú hablas del pasado es como una profanación. Fuimos, no lo niegues, muy felices”.
Yo solo atiné a responder a mi estimada amiga a quien desde años no veía: “Todo tiempo pasado fue mejor”.
Nada de original fue mi respuesta. Fue una respuesta vacía. Casi pueril. Pero cabía en el contexto y eso era lo importante.
“Todo tiempo pasado fue mejor” quiere decir en su mal oculta ironía que no todo tiempo pasado fue mejor. Así como una frase parecida “todos los muertos son buenos” significa que no porque algunos estén muertos fueron más buenos de lo que fueron en vida.
“Tendemos a idealizar el pasado” –agregué para molestar un poco- “puede ser que cuando jóvenes no fuimos mejores ni peores de lo que somos ahora”. Y para remachar agregué: “Yo creo que no existen tiempos felices. Solo hay instantes felices”. No dije, para no presumir de letrado que la frase no era mía sino de Nietzsche. Pero da lo mismo. Nietzsche tenía razón. La felicidad no se da en periodos. Solo en momentos que aparecen y brillan y nos iluminan y luego se van.
Evidentemente, mi antigua amiga al referirse a la izquierda chilena hablaba de su propia juventud. De su emancipación de la familia sanguínea, de su fusión con las multitudes en las calles y, no por último, de sus primeros sexos y amores. Todo eso se encontraba sobrerepresentado en ella bajo el concepto de “la izquierda”. Una izquierda que tal vez –no se lo dije, era muy duro decírselo – nunca existió.
Pienso que no se trata solo de un problema político. Suele suceder que con el correr del tiempo tendemos a idealizar el pasado. Pienso también que mientras más se acerca el momento de irnos, más idealizamos el pasado. Idealizamos a nuestros padres, parientes, amigos y hasta a nosotros mismos. Si pasamos la segunda copa somos capaces incluso de recrear el pasado. Lo adornamos con joyas que nunca tuvo, le suponemos cosas que no ocurrieron. De pronto, sin darnos cuenta, comenzamos a imaginar el pasado.
El pasado puede llegar a convertirse en lo que no fue pero pudo haber sido. En lugar de  imaginar una utopía hacia el futuro hacemos de nuestro pasado una utopía la que como tal, nunca fue vivida. Bajo esas condiciones la utopía deja de ser meta-física y se convierte en ante-física
Entiéndaseme bien. No estoy criticando. Solo estoy constatando un hecho inevitable. Quienes son más jóvenes necesitan de un pasado para afirmar sus pasos hacia el futuro. Los que estamos más cerca de la muerte en cambio, lo necesitamos para seguir viviendo el tiempo. Porque sin tiempo no hay ser. El tiempo es el ser y el ser es su tiempo. Y como ya casi no tenemos futuro viajamos hacia el pasado.
Ni siquiera los historiadores están libres de pre-juzgar el pasado. Su tarea es descubrirlo o desvelarlo. Pero no pocas veces terminan reinventándolo e incluso pre-diciéndolo. ¿Cuántos seres despreciables han sido convertidos en héroes por la “historia universal” o cuantos chiflados en profetas o cuantos tarados en genios? La casa del pasado, queramos o no, será siempre construida con los materiales que nos ofrece el día de hoy.
Tuvo razón William Faulkner cuando en su novela “Réquiem para una mujer” hizo decir a uno de sus personajes: “El pasado nunca muere. El pasado ni siquiera ha pasado”. ¿Somos entonces prisioneros del pasado? Sería un problema menor. El problema mayor es que a veces lo somos de un pasado que nunca existió y, por lo mismo, nunca pasó.



Comentarios

  1. Señor Mires hay una diferencia entre superar las ideas de la juventud y ser un renegado (en el sentido más brusco del término). MI padre ya fallecido (habló de él para no hablar de mi), en 1970 era un Allendista, que soñaba con el socialismo. Al morir seguía siendo un Allendista, pero murió tranquilo de vivir en un país que el consideraba una democracia y en el cual sentía que él y su familia eran libres. El no necesito comenzar a admirar algún partido liberal de derecha para tener esa conducta política. Esa es la diferencia entre usted y él. Señor Mires se puede avanzar en la vida, se puede evaluar que ayer estuvimos en muchas cosas muy equivocados (y ahora habló de mi, milite en el MIR tb), y puedo vivir en el Chile de hoy creyendo que la democracia que tenemos, con todas sus imperfecciones, es mil veces mejor que cualquier dictadura sea fascista o "popular", y para ello no he tenido que pasarme a RN, ni a Ciudadanos, ni a ninguna baldosa de la vereda de los que aún considero adversarios. Sigo siendo y sintiéndome un izquierdista para el cual muchos de los valores de justicia, igualdad y libertad, por lo cual luchamos siguen vigentes, y espero que algún día influyan aunque sea un poquito este mundo.

    Saludos

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    1. Sr Vivanco. No sé quien será usted para intentar darme una lección de moralidad política. Pero dudo que alguien cono usted haya mantenido durante su vida el mismo principio de radicalidad que una vez me llevó al MIR. Nunca he renegado de mi pasado. Gracias a ese impulso de rebelión originaria he apoyado después a una enorme cantidad de movimientos democráticos.
      Fui parte activa en la gesta antipinochetista, desde mi trabajo de solidaridad en el exilio. Pero a diferencias de muchos cobardes, también me comprometí con la suerte de los asesinados y torturadados en Cuba. Trabajé con Solidarnosc desde Alemania. Me uní a los disidentes de la RDA en contra de la dictadura comunista de ese país. Colaboré activamente en la fundación del partido Verde.
      Por esas mismas razones apoyo hoy con toda energía al movimiento democrático que se levanta en contra del gobierno dictatorial de Maduro. Que un desconocido de mierda se atreva después de todo eso a tratarme de renegado, no lo voy a tolerar. Si usted tiene problemas no resueltos con su padre, resuélvalos en un consultorio. No insultando a quienes han llevado una vida digna y siempre tomando partido a favor de la libertad.
      Y apoyar a Ciudadanos, un partido democrático, no es renegar de nada. Lo apoyo contra un partido como Podemos que avala tiranías, que tiene contactos con la Rusia de Putin, que hace pactos con el ultranacionalismo de Cataluna, que vota en el Parlamento Europeo junto a los neo-fascistas de Le Pen. No tengo nada más que agregar. Cómaselo con su pan.

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    2. y además, no sea mentiroso. Jamás he estado en RN. No conozco a nadie de ese partido y estoy tan en contra de ellos como en contra de los ultraderechistas de cualquier lugar. Qué se ha imaginado usted? Quién lo autoriza, pobre hombre, a cuestionarme sin conocerme? Compadezco a su padre. La porquería de hijo calumniador que le salió es sencillamente repugnante.

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