Fernando Mires - SOBRE LAS ELECCIONES REGIONALES EN VENEZUELA (escrito antes de las elecciones)

 



Hace aproximadamente un mes respondí a las preguntas relativas a las elecciones regionales venezolanas que me hiciera Iniciativa Global de Comunicación y Democracia(IGCD). Como la entrevista fue publicada en PDF sin link, las publico hoy en  POLIS

Preguntas para Fernando Mires

  • El año pasado usted escribió que, en Venezuela, “ya no reina la razón política” ¿Cuál es la lógica que, en su opinión, impera en el conflicto político venezolano?

Escribí además que sin elecciones no hay participación ciudadana y sin esta última no hay política. Hoy, sin haber tematizado la situación que llevó a la absurda abstención, sectores de la oposición han decidido participar en la gesta electoral. En principio, muy bien. Pero en la forma y modo como lo han venido haciendo, estamos presenciando otra afrenta a la razón política.

Está muy bien participar en elecciones, pero hacerlo como si desde el 2018 no hubiera pasado nada, es una tremenda irresponsabilidad. Yo creo que nuevamente la realidad explotará en la cara de los dirigentes de la oposición. Ojalá que si no logran movilizar a la gran ciudadanía a su favor -difícil que algo así vaya a ocurrir - solo cabe esperar que no llamen nuevamente a otra abstención.

  • Importante sectores opositores han rechazado sistemáticamente la vía electoral (ya sea alegando falta de garantías u otras razones) ¿Qué impacto ha tenido esta circunstancia en la dinámica política venezolana

    Han despolitizado a la oposición de un modo radical. Hoy es una oposición sin línea ni estrategia, dividida y atomizada. La corrupción que hoy asoma entre algunos de sus personeros es la consecuencia directa de la destrucción de la política que han llevado a cabo. En cuanto a las condiciones, estas se construyen al interior de los procesos electorales. Las que hoy imperan no son sustancialmente diferentes a las del 2018.

  • ¿Qué supone retomar la vía electoral en un país donde la institución del voto ha sido desacreditada consistentemente, tanto desde el Gobierno como desde la oposición?

Debería suponer „un nuevo comienzo“. Al haber sido evitado el debate político sobre la inacción a que fue condenada la oposición, ese nuevo comienzo ha sido empujado hacia un incierto futuro.

Un cambio de actitud y estrategia solo puede surgir de una discusión profunda. En cualquiera oposición que merezca el nombre de tal, haber incurrido en errores como los sucedidos, llevaría a una remoción de la plana dirigente.

Hay que decirlo claro: no solo el lopismo o el guaidoísmo son responsables de la debacle. Personas de curso zigzagueante, en abierta complicidad con el extremismo - Ramos Allup, por ejemplo – ya deberían haber renunciado. Solo así la ciudadanía puede percibir que se avecina un reencuentro con la política.

Creo advertir que, después de las elecciones, tendrá lugar una implosión de la actual oposición. Es demasiado grande el daño para que no pase nada.

  • Buena parte de la estrategia de las fuerzas opositoras se apoya en la presión de la comunidad internacional ¿Qué papel puede jugar este elemento en el escenario venezolano?

Siempre la presión internacional es importante, aunque nunca decisiva.

Pero es importante solo cuando esta apoya a políticas que tienen origen en las naciones afectadas. Por sí sola la ayuda internacional no puede hacer nada. La clave está y estará dentro de Venezuela.

Haber dado línea conductora a los diletantes ministros y encargados internacionales del populismo de Trump, no solo fue un error. Fue la demostración de que ni Guaidó ni los dirigentes de los partidos tenían la menor idea acerca de como llevar a cabo la ridícula insurrección que propusieron.

La intentona militar del 30A no fue el inicio de la crisis opositora, como aduce entre otros el siempre indeciso Capriles. El 30A fue la consecuencia lógica y natural de la línea aventurera dictada por López y proclamada por Guaidó.

  • Parece haber una batalla interna en la oposición en torno a la figura que debería liderar ese sector ¿Qué papel juegan los liderazgos en situaciones como la venezolana? 

Los líderes son indispensables en cuanto personifican políticas. Pero no son insustituibles. Pensar que debe surgir un iluminado que conduzca victoriosamente a las masas hacia el poder, es trasladar la lógica chavista al interior de la oposición. Primero hay que tener una clara línea, después vendrá el líder que mejor la represente.

Quizás la actual lucha electoral permitirá el asomo de algunas figuras interesantes. Lo importante es que si surgen nuevos líderes, estos no deberían formar parte del fatal anti-electoralismo que caracterizó a la oposición desde 2018 hasta hoy.

  • El componente militar siempre ha jugado un rol preponderante en la historia venezolana, ¿Advierte alguna posibilidad de que esto pueda ser distinto de cara a una posible transición en Venezuela?

Los militares son un cuerpo corporativo dependiente del Estado, manipulado en este caso por Chávez y Maduro. No son el principal sustento del régimen. Son seguidores de una línea política gubernamental. Si el gobierno tiene alguna vez que abandonar el poder, pasará en Venezuela lo que ha pasado en todos los procesos de democratización. Los militares deberán convivir en un nuevo escenario. Si esto pasará por divisiones internas en sus destacamentos, nadie lo puede predecir. Todo depende de los términos de las negociaciones que, alguna vez, deberán llevar a un pacto de transición. En todo caso, estamos hablando sobre hipótesis, y ese no es mi fuerte.

  • ¿Qué tan lejos, o qué tan cerca, está Venezuela, a su juicio, de una transición democrática?

Si lo vemos a partir de la constelación actual, de la correlación de fuerzas imperantes, y del estado calamitoso en que se encuentra sumida la oposición, yo diría, no solo estamos lejos, sino lejísimo.

Pero por otra parte no debemos olvidar que la historia es una caja de Pandora. Siempre aparecen hechos desencadenantes y situaciones imprevisibles.