ALBINSON LINARES - LA FÁBRICA DE ENGAÑOS DE TLAXCALA



Para Laura, los recuerdos son su maldición. Quisiera olvidar  y concentrarse solo en Héctor, su hijo de 2 años, que la besa, le grita y la jala para que lo atienda. Pero, explica entre sollozos, quiere contar su historia para que eso no le pase a ninguna otra mujer.    “Mínimo tenía que juntar más de 2,000 pesos en la noche, y me pagaban por un servicio 200 pesos… si los clientes eran americanos entonces eran 20 dólares”, dice como si le faltara el aire. SEGUIR LEYENDO