José Rafael Herrera - TRES ESCENARIOS Y UN MISMO CÓDIGO


Entrados los años setenta, durante los gobiernos de Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez, en plena época de la llamada “pacificación” de la guerra de guerrillas, las universidades y liceos públicos venezolanos se transformaron en auténticos centros de resistencia de la subversión izquierdista contra el statu quo democrático, que no solo les había derrotado y reducido a su mínima expresión, sino que les ofrecía la oportunidad de enmendarse, de rectificar y de luchar por la conquista del poder no por medio de las armas sino por medio de los votos. Más consenso y menos beligerancia. Un grueso sector de la izquierda, proveniente de la juventud del Partido Comunista y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, críticos, además, de las prácticas totalitarias del “socialismo real” en la Unión Soviética y China, aceptaron el reto de asumir las reglas del juego dialógico y participar, desde sus posiciones críticas, en la consolidación de un país que, finalmente, se proponía dejar atrás los rencores de las guerras de caudillos -de las que tanto el militarismo como el populismo criollos no eran más que reminiscencias- para entrar, definitivamente, a un nuevo ciclo de la historia.
SEGUIR LEYENDO>>