Javier Cercas - LA MISIÓN DE LA POLÍTICA


EN UNA ENTREVISTA de Antonio Lucas publicada por el diario El Mundo, Svetlana Alexiévich confiesa: “No quisiera saber cuáles son mis instintos en situaciones extremas. He hablado con mujeres y hombres que vivieron la batalla de Stalingrado y el cerco de la ciudad; gente buena que en un momento así hizo barbaridades. Una experiencia de ese tipo no me gustaría tenerla”. La cita contiene varias verdades. La primera es que, además de uno de los grandes escritores vivos —autora de una obra maestra indiscutible: El fin del “Homo sovieticus”—, Alexiévich es una mujer de una decencia rocosa. La segunda es que quizá nuestra primera obligación moral consiste en no juzgar, desde el confort del presente, a personas que vivieron momentos terribles (o al menos en no juzgarlas con ligereza). La tercera es mucho más evidente que las anteriores, pero también mucho más difícil de asumir, y es que, en situaciones extremas, las mejores personas pueden cometer las peores atrocidades.
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