Enrique Fernández García (Bolivia) - SOBRE LA CRÍTICA DE COMPRAR CANDIDATOS

Conforme a lo expuesto por John Stuart Mill, mientras no provoquemos ningún daño, nuestra libertad se puede ejercer sin limitaciones. El fundamento de cualquier restricción se relacionaría, pues, con efectos negativos que nos tendrían como responsables. Solamente cuando se presentara un escenario como éste, una sociedad, por medio de sus autoridades, podría imponerse a la voluntad individual. Siguiendo esta línea, si no causáramos mal alguno, las acciones u omisiones que lleváramos a cabo deberían aceptarse como inadecuadas para ser restringidas. Es lo que, por ejemplo, se entendería cuando dos sujetos, mayores de edad y con uso de la razón, celebran un contrato cualquiera. Uno de ellos puede comprometerse a vender su trabajo; el otro, como contraprestación, le realizaría un determinado pago. Entretanto no implicare afectar la vida de un tercero, el asunto parecería inobjetable.
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