Héctor Briceño - DOS MARCHAS ALEMANAS


Notas de una marcha y una contramarcha

Rostock, Alemania
22 de septiembre de 2018



Ayer hubo dos marchas en la ciudad.
La primera era en realidad la segunda. Una contramarcha convocada por varios partidos, fundamentalmente de izquierda. El SPD, Die Linke, Die Grünen. También estaban otros más pequeños y radicales.
La participación fue importante, alrededor de 4.000 personas (según la policía) en una ciudad de poco más de 200 mil habitantes.
El promedio de edad estaba se encontraba en torno a los 25 años. También estaban los de cabellos plateados. De 55 años hacia arriba la participación también fue significativa. Aunque me atrevería a decir que, no demasiada para los estándares, pues aquí suele ser la franja etaria más activa de la sociedad. Por su parte, la escasa participación de personas entre 30 y 55 era notoria.
En términos de visuales, la contramarcha se caracterizó por la diversidad de banderas de partidos políticos, así como la cantidad de pancartas de elaboración casera, con una variedad de mensajes, que al igual que las consignas gritadas, eran fundamentalmente anti AfD.
En la tarima, los oradores fueron extremadamente aburridos con pequeños momentos de euforia cerca del final. No obstante, el coro de los trabajadores fue, quizás, demasiado aburrido.
En general, la gente en la concentración estaba manifestando un genuino rechazo a lo que consideran una amenaza para el futuro. También demostraban su compromiso, para intentar que la AfD crezca y se convierta en esa amenaza que perciben.
Luego de ver de cerca esta marcha, me quedaron una o dos dudas. En primer lugar, parece claro a qué se oponen, pero ¿qué es lo que promueven? De esto no conseguí ninguna pista y me atrevería a decir que no estaba planteado, al fin, se trataba de una contramarcha.
También me quedó la duda de si se oponen solo a la AfD o si hay un rechazo a algo más amplio, del cual la AfD es tan solo la parte más visible y fácil de identificar.
La segunda marcha era convocada por AfD, y uno de sus líderes más polémicos, Björn Höcke.
Por lo que pude ver, reunieron varias centenas de personas (la cifra oficial es aproximadamente 700).
De inmediato pude percibir que la edad promedio de los participantes de esta demo era notablemente más alta que la contramarcha. Superior a los 40 años, y con una participación mayoritaria de los sectores de entre 30 y 55 años, aunque igualmente había jóvenes y por supuesto, adultos mayores.
La concentración por sí misma fue, también, aburrida. Más aún que la “contra”. Aunque mucho más corta.
La improvisada y diminuta tarima y la escasa potencia de las cornetas mostraron, tal vez, poca previsión. Debido a esto, es muy probable que solo quienes estaban al lado de las cornetas hayan podido escuchar los discursos. Pero el escaso impacto auditivo sería compensado.
El círculo de seguridad que resguardaba la concentración estaba constituido por policías que igualaban o superaban el número de manifestantes de la AfD, mientras que un segundo círculo, de manifestantes anti-AfD rodeaba a su vez a policías y pro-AfD, probablemente duplicándolos.
A estos últimos se sumaron los inquilinos de los edificios que rodeaban la plaza del evento, quienes con distintos tipos de manifestaciones intentaron sabotear el desarrollo de la marcha. Desde despliegue de pancartas gigantes, hasta un vecino que sacó sus cornetas (de igual tamaño a las de la pequeña tarima) y puso música a todo volumen, haciendo imposible escuchar o distinguir absolutamente nada. El resumen sonoro es ruido, mucho ruido.
En algún momento una figura local que apoya a la AfD llegó caminado entre el anillo anti-AfD, mientras era “escoltado” por dos jóvenes de la contramarcha quienes le pitaban cerca, muy cerca, de sus tímpanos. Mucho más ruido.
El discurso del AfD, por supuesto, no pudo escucharse. Para quienes estaban afuera no era posible escuchar siquiera las consignas coreadas.
Visualmente, no obstante, la concentración fue muy contundente.
Lo más llamativo de todo es que en esta concentración no habían muchas banderas de la AfD, tampoco pancartas de elaboración casera, sin embargo, habían muchas banderas de Alemania.
Claro, la mayoría las llevaron en una caja los propios organizadores (y hasta pidieron que las regresaran al finalizar el acto, porque costaban mucho dinero). No obstante, contrasta pues en la marcha anterior no había una sola bandera del país.
Este hecho me ayudó a comprender las consignas que gritaban los manifestantes anti-AfD desde el anillo que rodeaba la concentración:
¡AfD fuera! ¡Nazis fuera!
No countries, no borders, no deportation!
¡Alemania nunca más!
¡Ustedes perdieron la guerra!
Aquí la segunda duda que tenía emergió con mayor claridad: ¿se oponen los sectores anti-AfD sólo a este partido o sus planteamientos son más amplios?
Lo más notorio de quienes rodearon la concentración del AfD para protestar contra la derecha extrema, es que expresaban junto a su sentimiento anti AfD un sentimiento anti-Alemania, logrando con ello una polarización pura y extrema.
La trampa perfecta, podría decirse, yace en un señuelo que atrae a los detractores de la AfD y los incita a oponerse a través de posturas diametralmente opuestas.
El señuelo es una simplificación sencilla y poderosa: mientras unos se apoderan y defienden una identidad nacional, otros, en contraposición y como simple reacción antagónica, atacan la identidad nacional, con la intención de diferenciarse lo más posible. Así, mientras los primeros proponen una identidad particular, específica, los segundos atacan toda identidad nacional en general.
El resultado es que los anti-AfD se enjaulan a sí mismos en la defensa de una categoría (autoconstruida) que no refleja más que la imagen en negativo de la causa AfD.
El Profesor Nikolaus Werz, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Rostock, lo resumió de manera sencilla y elocuente: “al final (un observador desinformado podría confundirse y pensar que) habían más de mil policías resguardando la bandera alemana”.
Y en verdad la contramarcha puede que tenga una cuota de responsabilidad en generar esta imagen. En efecto podría decirse que una parte (minoritaria pero ruidosa) de los detractores de la AfD se encontraban atacando las bases de su propia identidad.

Comentarios

  1. Ciertamente vivimos tiempos confusos. Aqui en Brasil, hoy las entranhas retardatárias del pais encarnan toda su carga de ódio en un candidato troglodita milico. Casualmente el es quien toma lá Bandera verde-amarela! Yo como inmigrante Venezolano, siento en la Piel esa ambiguedad con los "símbolos pátrios", debo aceptar ese Bolívar mítico que nos fue inculcado y forma parte de mi "identidad" y que hoy el chavismo toma como símbolo? A riesgo de ser llamado de apátrida, prefiero renegar de ese símbolo chauvinista anterior al chavismo. Ciertamente Alemania és otro país, Peró entiendi um poco lá contratar há

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