Martín Caparrós: EL MUNDO MUNDIAL 6: EL SEXO DE LOS ÁNGELES


Todos gritamos ese gol. En ese bar del centro de París éramos veinte o treinta y todos lo gritamos: franceses, americanos, africanos, árabes, algún polaco, dos o tres sudacas. No es fácil poner de acuerdo a tanta gente, pero hay algo que últimamente nos reúne: en fútbol —por lo menos— nos encanta que Alemania trastabille. Nos alegra que sea como los demás, que no avance como si fuera su derecho, altivo, mentones levantados; nos alivia que se tenga que buscar la vida. Por eso, supongo, todos gritamos ese gol de México. Y, supongo, también, porque era México: uno que no parece una amenaza, sino aquel que se merece, de tanto en tanto, pobre, una alegría.    LEER MÁS      ........

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