Luis Roncayolo - EL HOMBRE SIN CASTA


Hace siete días llegó a la aldea un hombre sin casta. Todos hablan de él. Como todos los hombres sin casta, se viste diferente, come diferente, habla diferente. Nos sorprendió que hubiera sido recibido entre los guerreros, en desafío a todo lo que nos dicen los brahmanes sobre lo que ordenan los dioses. Transcurrieron las semanas y ninguno de nosotros lo vio en persona, como si su paso por la aldea no hubiera sido otra cosa que un rumor escabroso. Y un día entre los días, sin previo aviso, lo vimos caminando solitario por la calle principal de nuestro barrio. Reflexivo, taciturno, vestía el turbante a la manera de los hombres sin casta: esférico, no cilíndrico, con las orejas descubiertas, y sus ropas le tapaban todo el cuerpo salvo las manos y el rostro, como si fuera inmune al calor de Aditya
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