Susana Seleme Antelo - ATRABILIARA RE- REELECCIÓN


Una vez más, Evo Morales y sus hombres han pretendido emborrachar la perdiz, y cambiaron la palabra  ‘reelección’ por ‘repostulación’. Se emborrachan solo ellos, porque no  saben, o no les interesa saber, que existe la Academia Real Española de la Lengua, (RAE) institución que vela por el apropiado uso de lenguaje y muy precisa en sus definiciones. Por ejemplo, el sustantivo ‘repostulación’ no existe, pero sí el verbo ‘postular,’ definido como “Pedir, pretender. Proponer un candidato para un cargo electivo”. Si se reitera la acción de ‘postular’ , se convierte en ‘reelegir’. 

Con asombro leo y oigo  que la palabra ‘repostulación’ se usa con soltura, siguiendo el libreto oficialista. Pueden no saber lo que afirma la RAE. Pueden ser  simpatizantes o militantes de Morales, y están en su derecho. No obstante, por una cuestión de imparcialidad en la información es imprescindible la aclaración-corrección para no quedar como idiotas que pasamos por alto una afrenta más a la democracia. Porque es una afrenta manipular las palabras con el fin de tergiversar el mandato del 21 de febrero de 2016, cuando la institución política del Referéndum dijo NO a la maniobra re-re-reeleccionista. El reconocimiento de ese NO es un mandato obligatorio que no admite excusas. Y aunque escamotearon la contundente victoria obtenida hace casi un año, ganó el NO que hoy pretenden desconocer. No obstante,  la sociedad boliviana está firme para defender esa conquista.  

Es necesario reafirmarlo porque  Bolivia asiste a la atrabiliaria  -De genio destemplado y violento. Perteneciente o relativo a la atrabilis: humor o bilis negra- reelección del jefe del régimen Evo Morales, que quiere ser candidato por cuarta vez a la presidencia de la ex República, hoy Estado Pluricualquiercosa. Que se lo prohíbe el artículo 168 de la Constitución, ‘le vale madre’: ¡no le importa! En su conocido estilo, le “mete nomas y que lo arreglen los abogados”. En este caso ‘abogansters’ a su servicio, que violan sistemáticamente la civilización jurídica y la conquista de la justicia sin distinción alguna, menoscaban la libertad política en democracia y la alternabilidad en el ejercicio del poder. Así violan  el Estado de Derecho.

Los hombres del régimen apelan a que hay jurisprudencia para que Morales se presente a una cuarta elección y que existirían 4 mecanismos para imponer este desaforado afán por permanecer en el poder, a todas luces ilegal y delictivo. Tanto como decir que el NO del 21F es producto del “Cartel de la mentira”.  La verdad es que Gabriela Zapata, exnovia de Morales está presa, que la empresa china CAMC existe y que obtuvo contratos con el régimen de Morales por más de 550 millones de dólares. La única verdad en este caso  es que la sociedad boliviana dijo NO a la re-re-reeleción. 

Morales y sus afines han utilizado y utilizan el voto ciudadano como método para revestirse de demócratas y tener la aprobación de algunos ingenuos. Ignoran que esta es una democracia electorera. Salvo su primera elección en diciembre de 2005,  con una Corte Electoral libre de toda sospecha,  el  voto ha sido el instrumento para  la reproducción de Morales en el poder, incluidas las diversas formas de fraude que implementaron luego.  
Orondos en su falaz trilogía originaria-indígena-campesina, Morales y sus hombres fomentaron el clientelismo de la prebenda y la corrupción, y al mismo tiempo impulsaron agendas económicas neoliberales, disimuladas con un discurso antiimperialista y otros ‘antis’. Como bien dice el intelectual de izquierda norteamericano, James Petras,  ¿Cuántos líderes pueden proclamar un ‘Estado plurinacional’ y centralizar el poder político y la toma de decisiones económicas en las manos de una pequeña élite tecnocrática mestiza? Evo Morales es el rigor y la consistencia con que ha aplicado las políticas económicas ortodoxas, siguiendo el manual de las organizaciones financieras internacionales… ha mostrado su maestría, sin parangón en América Latina, en justificar las políticas ortodoxas y reaccionarias con una retórica radical.” 

 Así Morales sustituyó la política por la antipolítica de cocaleros, cooperativistas mineros y otros intereses sectarios;  el derecho jurídico, por  la judicialización de la política; la alternabilidad en el poder, por la presidencia “para toda la vida”. Aquí carecemos de guillotinas para cortar cabezas, pero como hay  quienes se proclaman ‘jacobinos’, sí existen guillotinas judiciales.  Como las aplicadas al complot llamado terrorista-separatista, al caso Porvenir, a los presos por esas aberraciones jurídicas y los exiliados políticos, desde hace más de 8 años. Como los juicios a los opositores políticos. Como la represion a los pueblos indígenas del Oriente en Chaparina-TIPNIS,  y contra el pueblo guaraní. Esas acciones lo convirten en un régimen etnocida, como ya apuntan algunos analistas. 

A esos harapos se ha reducido la tripleta indígena-originaria-campesisina, tan reducida 
como la clase obrera. Reducción-cooptacion que ha dado lugar a una sociedad de movimientos sociales corporativos -¿sociedad de masas?- en detrimento de una sociedad de clases. Para Hannah Arendt el fin de las clases no lleva a la igualdad social sino a la desaparición de la sociedad. Son  el caldo de cultivo para el ascenso de demagogos y sus consecuentes dictaduras apoyadas por masas convertidas en clientela política.
Por todas estas razones, y otras, Bolivia rechaza la atrabiliaria re-re-reelección en curso de Morales. NO es NO 

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