Susana Seleme - RAZONES PARA VIVIR BIEN




 El dirigente campesino aymara, Felipe Quispe comparó al jefe del régimen Evo Morales con Mariano Melgarejo, militar-presidente. Gobernó Bolivia entre 1864 y 1871, y se lo recuerda por haber cedido gratuitamente territorios a Chile y Brasil,  y por  la promulgación de un decreto que, en forma violenta, confiscó tierras comunitarias a los pueblos indígenas. (Lo mismo pretendió hacer Morales con el Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro- Sécure, TIPNIS, en 2011, para sembrar nuevas plantaciones de hoja de coca, matera prima de la cocaína)
Felipe Quispe, llamado Mallku, sostuvo que la ambición ilimitada  de poder, está llevando a  Evo Morales a cometer “suicidio político” al forzar su re-re-reeleción en 2019.  La Constitución Política del Estado (CPE) habilita una sola y cinco años por mandato. Sin embargo, Morales cumplirá tres, en 2019, vía ‘maniobras envolventes’ confesó el Vice.  El veto constitucional está reforzado por el mandato del 21 de febrero de 2016,  cuando en democrático referéndum  Bolivia dijo NO al  patológico  impulso continuista de Morales, que se opone al veto y al voto. Él nunca quiso construir ciudadanía: le son más maleables los súbditos y la ‘clientela política’. En los hechos, acusa desprecio absoluto por la democracia como condición social.
La comparación de Mallku -cóndor en aymara- fue rotunda:  afirmó que  Morrales “es otro Melgarejo”, pues como relatan algunos historiadores, el militar-presidente se puso la Constitución del ’61 en un bolsillo trasero y la Carta Magna del ’68 en el otro. Luego dijo que “nadie gobierna Bolivia más que yo”. ¡Melgarejo redivivo en Morales: ambos “trapearon” la Constitución y se pusieron la Carta Magna en el “bolsillo trasero” graficó Quispe. Melgarejo gobernó 7 años, Morales lleva 11. Siempre apuntó al poder “para toda la vida” con maniobras electoreras: primero hasta 2019, ahora hasta el año 2025,  y si es con carácter ‘indefinido’, mejor como otras dictaduras revestidas de democracias.
“Los aymaras nunca hemos sido así, jamás hemos sido ambiciosos de poder, porque los dirigentes estamos un año o dos años en la dirección sindical y tenemos que ser renovados”, explicó Quispe, auténtico y combativo dirigente campesino. En cambio Morales se escuda en los cocaleros de Chapare, cuya hoja  nutre al narcotráfico y a su ilegal y criminal riqueza. Los cocaleros se han convertido en una nueva burguesía campesina propietaria de sus tierras, concurren al mercado ilegal de la ‘coca’, y medran de las ventajas que les brinda el poder político. Están aglutinados en las “6 Federaciones del  Trópico de  Cochabamba”, de las cuales  Morales es su presidente re-re-reelecto desde hace 18 años. Siguiendo la lógica marxista, de la que se dicen tributarios los del MAS,  habrá que admitir que “es el ser social lo que determina la conciencia” y no al revés.  Me pregunto ¿conciencia delincuencial, por permanente uso y costumbre?
En el pasado Congreso del MAS se impuso lo que Bolivia ya sabía: la re-re-reelección de Morales en 2019. Se propuso cuatro opciones para cambiar o ‘interpretar’ la ley. En realidad,  meras trampas para violarla con impúdico talante dictatorial. Tanto que Morales declara sin rubor que “las leyes impiden trabajar”, desde luego para su propio beneficio, el de su partido, su burocracia, colgandejos y anexos. Entre estos,  un periodista extranjero, inescrupuloso él y sus contratantes, para hacer un libelo documental y denigrar  a otros colegas. Aquellos que destaparon la trama corrupta del tráfico de influencias, más que la poca decencia de la vida amorosa de Morales, con una joven que no había traspasado los límites de la adolescencia. Más abusos y violaciones.
Recuerdo unas palabras del  Cardenal Julio Terrazas (+) en el Adviento de 2009. Deseaba que todas las personas encuentren “Razones para vivir bien, según la oportuna memoria que un amigo que recreo aquellas ideas en las redes sociales. “Que haya paz y justicia, amor y verdad” anhelaba el Cardenal desde su fe católica. Arropada en ella, deseaba esas razones para su terrenal Bolivia, que sufría ya entonces los sombríos  prolegómenos de la totalización de la política por parte  de Evo Morales. 
En estos últimos 7 años,  ha seguido despreciando esas razones para vivir bien, en paz, con libertad, justicia, sin guillotinas políticas, ni presos ni exiliados políticos. Pero sí con educación de calidad, salud, agua potable, democracia republicana, trasparencia, rendición de cuentas  y desarrollo sostenible. La carencia de esos principios y valores democráticos siguen colocando a Bolivia en los más bajos rangos  del desarrollo humano del continente, a pesar de los US$ 180.000 MM recibidos en 10 años, merced al ciclo de los altos precios de materias primas en el mundo, no gracias a Morales.
No obstante, como insiste en no respetar las normas de la democracia, la ciudadanía  está en su legítimo derecho de recurrir a acciones legales para defenderla y defenderse. Bolivia no admite más abusos a  la democracia e ineficiencias de gestión pública. Bolivia espera y quiere que en las elecciones de 2019, se reencuentre en sus múltiples diversidades, sin  impulsos  totalitarios, ni dictadores redivivos que violan el Estado Social y Democrático de Derecho, los Derechos Humanos, el derecho inalienable a la crítica, a la disidencia  y a pensar diferente. La sociedad política y la sociedad civil tienen la palabra.
Felices Fiestas en 2016 y mejor 2017. Que la ética se instale en el poder y barra la basura de los impostores


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