Pedro Campos (desde La Habana) - Ya no se puede engañar a nadie

Distintos analistas de la situación cubana, tratando la visita del presidente Barack Obama a Cuba, expresan realidades incontrastables sobre el futuro económico del país: mientras no  se cambie el actual modelo centralizado de política y economía, la economía y la sociedad cubanas seguirán viviendo en el atraso.
El problema está en cómo cambiarlo.
Después de más de medio siglo de fracasos, Obama cambia la presión y el embargo por el diálogo y la negociación y trata de poner la solución en manos de los actores internos, los ciudadanos cubanos mismos. Esto demanda a su vez un cambio en la retórica pública, un lenguaje de respeto, una aceptación del Gobierno y del sistema político existente y la comprensión de que es al pueblo cubano al que corresponde determinar sus destinos.
Así, la dirección a mediano y largo plazos de tal política persigue modificar la situación a partir de combinar la participación de la propia alta nomenclatura con el empoderamiento ciudadano de sus condiciones de existencia.
En consecuencia, a corto plazo no cabría esperar grandes resultados de tal nueva política en lo económico, pero mucho menos en materia de derechos humanos, dadas las condiciones concretas del sistema socio-político-económico actual, en transición de un modelo caudillista-populista a otro más cercano al capitalismo monopolista de Estado con predominio del control militar.
Y mientras los republicanos en el Congreso se resistan a levantar el resto de las restricciones, pues lógicamente la política de Obama pasará más trabajo para ser efectiva.
Por demás, esperar que sean los "americanos" los que nos resuelvan el problema de los derechos humanos no solo me parece indigno sino también indeseable, por razones obvias. Eso es algo que tenemos que resolverlo nosotros mismos, como corresponde a la esencia de lo que perseguimos; con humanismo, democracia y diálogo, sin exclusiones, violencias ni revanchismos. Y desde luego, bienvenido sea todo apoyo y la solidaridad internacional a esta causa, eso es distinto.
El modelo caudillista populista que se ha escondido tras el "socialismo de Estado" ha tenido mayor resistencia, por la oposición misma del gigante enemigo. Más fácil se desvanece sin resistencia y como resultado de sus  propias contradicciones, del desgaste político y natural de la figura, de los movimientos generacionales en la población, del cambio de época después de la caída del socialismo real; pero sobre todo por las  propias medidas del  hermano sucesor.
Hoy en Cuba ya va dibujándose un modelo poscaudillista populista que no puede sostenerse sobre las mismas bases y tiene que cambiar necesariamente para subsistir, además de que la situación internacional no es la misma.
Por esas razones siempre un grupo de cubanos nos hemos opuesto al embargo, pues creemos que más  que perjudicar, beneficia al entuerto "socialista", cuya burocracia siempre ha tenido todo lo que ha deseado.
El estudio de los procesos de transición de modelos encabezados por tres de los más trascendentales caudillos populistas del siglo XX  (Franco, Perón y Mao), evidencia que el camino fue la negociación iniciada en vida de las figuras, las que después dejaron improntas prolongadas.
El acercamiento entre los gobiernos de Raúl Castro y Barack Obama, por sí solo, ha implicado una conmoción para el conjunto de estereotipos que sustentaban el patrón populista-caudillista, siempre nacionalista de imagen antimperialista.
Ahora se recibe en La Habana al presidente del "enemigo principal", con quien se negocia convertirlo en "principal soporte" económico internacional, dejando atónitos a muchos de sus incondicionales acérrimos antimperialistas.
Al mismo tiempo, ya se están produciendo modificaciones a lo interno de la sociedad cubana que tributan, en vida de los hermanos Castro, a un crecimiento del sector no estatal que, con todas sus limitaciones, tiende a ocupar los espacios que no puede ocupar el Estado, e incluso a desplazar a este en algunos casos.
Y visto así, hoy, ahora mismo en Cuba, ya  la sola incapacidad estatal  para ofrecer alojamiento, transporte y alimentación a un turismo estadounidense que apenas comienza, ha abierto mercados de alguna significación para que un amplio sector de emprendedores privados y asociados, muchos no legales, vayan progresando a pesar de todas las limitaciones estatales. 
Las paladares de lujo, la reparación de mansiones privadas para alquilar y el esplendor de almendrones de los años 50, son resultados, en parte, del pequeño y mediano capital que entra vía remesas. El monopolio militar mercantil TRD que se creyó el principal beneficiario de los "traidores", o mejor "traedólares", observa perplejo y miedoso cómo las remesas están empoderando un importante sector de la población que le hace la competencia y le gana.
Entre las remesas y los emprendimientos autónomos que impulsan la circulación monetaria, mueven ya varios miles de millones de CUC, con un salto importante en el último año, donde el turismo estadounidense a la Isla creció un 55%, según datos oficiales.
Estos nuevos negocios generan a su vez multitud de subcontratados, la mayoría de los cuales no aparecen en ningún papel, por lo que no es verdad que los trabajadores por cuenta propia estén cercanos al medio millón. Posiblemente por cada trabajador por cuenta propia inscrito, actualmente tengamos al menos otro trabajador más que no aparece en los cómputos oficiales. Estaríamos hablando de un millón de trabajadores libres de la subordinación al Estado.
Un sector que ha crecido sensiblemente en el último  año y que ha generado una enorme cantidad de trabajadores libres de todo control, es el relacionado con las nuevas tecnologías informáticas con el desarrollo de las zonas WiFi y la diversificación del uso de teléfonos inteligentes, tabletas y laptops que pululan en estos puntos y demandan aplicaciones, reparaciones, aditamentos y otros servicios que el Estado es incapaz de satisfacer.
Por todo esto, sin que todavía se pueda hablar de un amplio impacto de la nueva política de EEUU en los emprendedores, en realidad ya se pueden apreciar algunas ganancias inmediatas en este sentido, quizás más allá de lo esperado por los mismos promotores de las nuevas políticas de acercamiento y eliminación del bloqueo-embargo.
Tal vez porque va comprendiendo eso mismo, la burocracia temerosa de perder la competencia traba el cooperativismo, cierra puestos de "merolicos", pone mil trabas a los cuentapropistas, obstaculiza sus fuentes externas de abastecimientos, limita el trabajo de los intermediarios agrícolas, intenta controlar precios e impone otras regulaciones por el estilo para tratar de parar lo imparable: el avance del mercado social.
Pero si ya vemos estos pequeños resultados, ¿qué podría pasar cuando las líneas áreas bajen sus pasajes a 100 dólares, el turismo de EEUU pueda venir sin restricciones a Cuba y los cubanos podamos ir a EEUU y regresar sin problemas; cuando, además de aviones, tengamos ferris de pasajeros que vengan y vayan con sus autos y cargas, y cuando finalmente se levanten todas las restricciones del embargo?
Un chofer de taxi me dijo, señalando al punto WiFi de La Lisa cuando pasábamos por allí: "Después de eso ya no se puede engañar a nadie, aquí ya todos sabemos todo".

Fuente: http://www.diariodecuba.com/cuba/1457990499_20913.html

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