MARINE LE PEN ENTREVISTADA POR EL PAÍS y un comentario de Fernando Mires


Pide que Francia salga de la Unión Europea, considera que la mundialización es el totalitarismo del siglo XXI, exige tolerancia cero con las migraciones y culpa a Europa del conflicto en Ucrania mientras defiende a su amigo Vladímir Putin. Entre caladas a su cigarrillo electrónico, Marine Le Pen (Neully-sur-Seine, 1968)  desgrana en esta entrevista, hecha el miércoles en su despacho de eurodiputada en Estrasburgo, ese contundente discurso tan despreciado por el resto de partidos. Pero más del 25% de los franceses le apoya en cada elección.
Pregunta. Se alegró por el no griego en el referéndum.
Respuesta. Fue una buena noticia. Un pueblo de Europa se ha levantado contra los tecnócratas de Bruselas y ha expresado su rechazo a la política de austeridad impuesta por la troika, una verdadera carnicería social.
P. Una “victoria contra la oligarquía”, dijo usted.
R. Sí. Ha sido un no de libertad. Una victoria del pueblo contra los oligarcas.
P. ¿Quiénes son los oligarcas?
R. Está claro: la Comisión Europea, el BCE y todos esos no elegidos y que imponen sus normas a los pueblos europeos.
P. O sea, que los oligarcas son los líderes de las instituciones.
R. Por supuesto.
P. También quiere organizar un referéndum sobre la UE en Francia. ¿Estaría a favor de una Frexit?
R. Ah, Frexit... Sí. La consulta que propongo es muy parecida a la de Reino Unido: ¿Quiere seguir o no en la UE? Antes del referéndum, le diré a la UE: ya no es admisible que los franceses sigan sin cuatro pilares de su soberanía: la monetaria, la territorial —hay que eliminar Schengen—, la legislativa —las leyes francesas deben estar por encima de las europeas— y la económica —necesitamos leyes propias para defendernos de la competencia global—. La UE es nula, archinula. No nos ha aportado nada y nos impide protegernos.
P. Expulsará a los inmigrantes irregulares a sus países de origen, aunque estén en guerra.

Somos el primer partido de Francia, el más votado por los obreros”
R. Me conformo con que no lleguen más. Nos comportamos como cómplices de los traficantes de seres humanos. Cogemos a los migrantes en el Mediterráneo y los traemos a Europa. Es una fantástica incitación para ese millón y medio que esperan para venir.
P. En el caso de Libia, no hay Estado al que devolver los barcos.
R. Hay que apoyar a los países que pueden contribuir a la estabilización de Libia, como Egipto, que es esencial. Tenemos que revisar nuestras alianzas. Como la de Qatar, que ayuda a fundamentalistas a la vez que dice combatirlos. Hemos de recuperar lazos con Siria. Y con Rusia.
P. Usted y el FN tienen una buena relación con Rusia. Y con Putin en particular.
R. Sí. Siempre hemos dicho que alimentar la guerra fría con Rusia es una estupidez para Francia y para toda Europa. Rusia es un aliado estratégico natural.
P. En Ucrania hay muchas acusaciones con base contra Moscú.
R. En Ucrania ha sido Europa la responsable de la situación, la que echó gasolina al fuego, la que creó la división en el país.
P. Así que en ese conflicto usted se siente más cerca de Rusia.
R. Tampoco. Quiero que Francia tenga una posición equilibrada. No estoy aquí para defender los intereses de Rusia ni los de EE UU, sino los de Francia.
P. Algo habrá influido esa buena relación con Rusia para que hayan sido bancos rusos los que han prestado dinero a su partido. Nueve millones de euros.
R. Pedimos dinero a los bancos franceses y nos lo negaron.
P. Quizás porque consideran que son de extrema derecha.
R. No tenemos, nada que ver con la extrema derecha.
P. Pero aquí, en el Parlamento Europeo, ustedes se han aliado con partidos de extrema derecha para tener grupo propio.
R. ¿Cuáles?
P. El FPO austriaco o la Liga Norte de Italia, entre otros.
R. No están contra el pluralismo político, ni son antiparlamentarios, ni practican la violencia. Son partidos patriotas y en Europa, para descalificar a los partidos patriotas se les acusa de ser de extrema derecha.

Nos comportamos como cómplices de los traficantes de migrantes”
P. Pero difunden ideologías xenófobas. O islamófobas.
R. ¿Quién?
P. La Liga Norte, por ejemplo.
R. Defender tu nación no es xenófobo. Otra cosa es que no queramos meter en nuestros países a gente que no tiene derecho a hacerlo. Desde ese punto de vista, habría muchos países xenófonos: Japón, Estados Unidos, Israel..
P. ¿Cuál es el principal problema de Francia?
R. La pérdida de soberanía. Esa carcoma le pone en peligro.
P. Por culpa de la UE, supongo.
R. Desde luego
R. En el siglo XXI nos enfrentamos a dos totalitarismos: el mundialismo y el yihadismo. El mundialismo nos obliga a abrir nuestras fronteras, a la competencia desleal entre los trabajadores,... Es la ley de todo por el comercio. El yihadismo es el totalitarismo religioso que intenta imponerse con violencia. Esos totalitarismos han reemplazado a los del siglo XX: el comunismo y el nazismo
P. ¿Y qué medidas propone contra el yihadismo?
R. Necesitamos alianzas internacionales adecuadas, controlar las fronteras, quitar la nacionalidad francesa a quien tenga una doble y esté implicado en un caso judicial islamista, expulsar a extranjeros e imanes con discursos radicales, vigilar las mezquitas, cerrar las salafistas, vigilar a los Hermanos Musulmanes...
P. Usted está ganando la batalla política contra su padre, pero no la judicial.
R. Sí, parece que a la justicia le gusta impedirnos aplicar nuestras decisiones, que incluye la de liberarnos del daño que nos hace Jean-Marie Le Pen. Ni los dirigentes ni los militantes del FN quieren seguir a Jean-Marie Le Pen.
P. Al FN le votan ahora muchos franceses que hasta hace poco votaban al Partido Comunista.
R. Se han sentido traicionados por el PC. Antes defendía a los obreros, a las clases populares. Ahora defiende a los migrantes, a las minorías de todo tipo...
P. ¿Y usted sí defiende realmente a los obreros?
R. Somos el primer partido de los obreros. El primero entre los asalariados, entre los jóvenes... Somos el primer partido de Francia.


COMENTARIO DE FERNANDO MIRES  (Polis)
A través de las páginas de  POLIS/  he venido sosteniendo que temas como el de Grecia y Tsipras no pertenecen solo al campo de la erudición económica. Europa se encuentra, como América Latina,  frente al peligro del nacional-populismo, un fenómeno que hunde sus raíces en el pasado fascistoide que vivió el Viejo Continente y que se expresa de modo creciente en cada país europeo.
La entrevista realizada por EL PAÍS  de España a Marine Le Pen es un documento histórico. Las líneas divisorias que separaban las aguas de la izquierda y la derecha han sido borradas por el discurso nacional-populista.  
Le Pen, Pablo Iglesias o Alexis Tsipras, están unidos por el mismo odio a la Europa Unida, por su admiración a la Rusia de Putin y por  la demagogia populachera que los caracteriza. Algunos todavía conservan residuos del discurso liberal-democrático que les permitió hacer su entrada en los escenarios políticos.  PODEMOS y SYRIZA  no son (todavía) organizaciones xenófobas del mismo modo que no todos los fascismos del pasado fueron en sus inicios racistas. 
Ha llegado la hora de que los políticos europeos reposicionen su actitud frente a los problemas del continente. Mucho más importante que rescatar economías destrozadas - evidentemente, hay que hacerlo- es asumir la contradicción principal de nuestro tiempo. Una que no se da entre la izquierda y la derecha, como ocurrió en el pasado reciente, sino entre la democracia y sus enemigos.
Fernando Mires